lunes 6 de junio de 2011

*Si el libro que leemos no nos despierta como si nos golpeara el cráneo con los puños, ¿por qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? ¡Dios mío! También seríamos felices sin libros, o, si fuera necesario, nosotros mismos podríamos escribir esos libros que nos hacen felices. Lo que en realidad necesitamos son esos libros que caen sobre nosotros como una maldición y nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio.

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*tomado de los diarios de Franz Kafka