martes, 26 de febrero de 2008

ART IS RESISTANCE? [ o de porqué me sigue dando miedo NIN]





Si la correcta politicidad invade los discursos que otrora se mostraron cínicos respecto a la política quizá haya algo de alarmante en la política efectiva, que hace pensar si no será que la verdadera oscuridad no está en el arte de connotaciones darkies, sino más bien en la realidad inmediata. Sí, sé que esto suena verdaderamente cursi, pero es curioso el modo en como la política se lleva a un plano estético para causar un impacto -shock- que aturda y sobresalte a quien se ponga frente a un discurso manejado en estos ámbitos. Y que lo haga a partir de la mostración del carácter verdaderamente infernal que implican las medidas totalitarias de las "grandes naciones". En general, ando algo aturdido y no me siento lo suficientmente ad hoc para replantear esto que medio digo, pero al parecer los "artistas contemporáneos" han dejado de servirse de vampiros y esposas muertas para asustarnos, y ahora se sirven de presidentes y secretarias de estado con perlas en los aretes para llevar terror a los niños del mundo. En fin. Creo que así deben ser las cosas. Aunque en general, no entiendo bien cómo es que el arte es resistencia.



sábado, 23 de febrero de 2008

sobre la overtura de este siglo: el 11 de septiembre

1. Recordar las cosas en el aniversario del acontecimiento no tiene gran significado, aquello que se pueda re-traer del evento está exorcizado de su potencial discursivo a partir del carácter ritualista que lo antecede. Además, la carga mediática de escasas miras siempre suele evitar que broten nuevas lecturas que puedan hacerse para pensar las cosas. En resumen, la memoria instrumental tiene poco de reflexiva, además, peor todavía, tiene poco de agradecida, jamás le hace justicia a los acontecimientos.



2. Este es una reflexión hecha en otro lugar respecto al 11 de septiembre que, a mi parecer, puede ser un claro ejemplo de mis lecturas de la historia después del fin de la historia:


2. 1 "Personalmente creo que en buena medida el siglo XXI se inauguró con esta apertura escénica, porque sí creo que fue eso, una representación teatral que pretendió evocar y retraer a este mundo sin fin último, aquello que ya no hay: Bien y Mal esenciales, y claramente distinguibles uno de otro.
Fue -y es- un intento de obra de arte, claro. No obstante, Baudrillard acierta en negarla como obra de arte. Porque eso es algo que él ha visto muy bien, en el arte se ha escondido Dios, que se resiste a morir. Por ello la recuperación del valor estético de este evento, aún como una "experiencia" sublime y siniestra, sigue siendo teología enmascarada.
No puede ser una obra de arte porque el arte murió antes, antes que la historia y antes que Dios.
Y ni Hiroshima, ni la Soah, ni Tlatelolco, el 11/9, ni la invasión a Baghdad pueden ser experiencias estéticas en el sentido del arte como lugar privilegiado para sentir la aparición del Ser.
Son todos estos eventos fallidos intentos de revivir a Dios.
Querer ver en la caida del WTC un evento de radical significación es querer equiparar el acontecimiento a un acto sacrificial. ¿Qué se entrega?: una víctima, un tributo a la altura de la exigencia de lo que se pide, y no podía ser otra cosa sino aquello único que tiene valor en este horizonte histórico sin valores: la plusvalía. De ahí que fuera el WTC.
¿Que se obtiene?: la Democracia instaurada en el globo. Le entregamos a la Nada un monto, un cordero engalanado en verdes billetes y obtenemos la restitución del orden del cosmos. Típica estructura sacrificial.
"Democracy is comming to the U.S. A..." nos decía Leonard Cohen en "The Future". Y curiosamente ese disco no es profético, sino más bien diagnóstico tardío. Y ya todos aquí, en este mundo de la indistinción entre lo real y lo virtual, sabemos bien que America es Oxidente. Y Oxidente ya es el globo entero. La Democracia viene ya. El regalo de la divina Nada no espera. Medio Oriente es America ya también. La Democracia es real -y virtual a la par. Es simulacro de sacrificio, simulacro de comulgación con un dios putrefacto.
Pero no nos engañemos. La historia está muerta, el arte también, y mejor no hablemos de Dios, que sigue hediendo todavía. ¿Y el 11/9?, un primer track -como arte imposible, mal logrado- en el desconcierto de este siglo que empieza."



3. Aparecido originalmente como comentario en Diario de un viaje imposible

viernes, 22 de febrero de 2008

más contra Hegel, la dialéctica y el espíritu

Si hay algo que respeto hondamente respecto a la escuela de Frankfurt, es la amplia visión de sus grandes pensadores: Horkheimer, Adorno y Benjamin. Sé que incluir a Benjamin en este grupo es por lo menos polémico, bien se podría discutir si es o no -en efecto- un escolar frankfurtiano. No obstante, en él hay teoría crítica, y aún más, hay una ececución crítica a la vez que poética para hacer frente al racionalismo más bárbaro; poesía frente a la razón instrumental.
Otro punto que admiro en ellos, pero sobretodo en Benjamin, es el modo de desfondar los metarrelatos desde la contingencia de los relatos breves, y todavía más desde aquellos que se apegan a la inmediatez de la vida cotidiana. Romper con la razón histórica a partir de la asimilación de la finitud. Pero hay algo en Benjamin que a diferencia de Adorno y Horkheimer me hace sentirme más cómodo entre sus pensamientos. A pesar de todo, hay en sus escritos poco o casi nada de resentimiento. Por el contrario, en ellos hay mucho de gratitud y un buen humor, no necesariamente burla, un humor que parece más bien una asimilación del absurdo de las grandes cosas, que además da la espalda a la memoria cuando en ella sólo puede haber dolor. En fin. He aquí otro cuento más para fisurar la gran narración moderna, esa que en Hegel aparece como una apoteosis de la historia y la teología, entrañadas como nunca lo habían hecho ni lo volverían a hacer en una filosofía.
Walter Benjamin
Primera tesis de filosofía de la historia
Según se cuenta, hubo un autómata construido de manera tal, que, a cada movimiento de un jugador de ajedrez, respondía con otro, que le aseguraba el triunfo en la partida. Un muñeco vestido de turco, con la boquilla del narguile en la boca, estaba sentado ante el tablero que descansaba sobre una amplia mesa. Un sistema de espejos producía la ilusión de que todos los lados de la mesa eran transparentes. En realidad, dentro de ella había un enano jorobado que era un maestro en ajedrez y que movía la mano del muñeco mediante cordeles. En la filosofía, uno puede imaginar un equivalente de ese mecanismo; está hecho para que venza siempre el muñeco que conocemos como “materialismo histórico”. Puede competir sin más con cualquiera, siempre que ponga a su servicio a la teología, la misma que hoy, como se sabe, además de ser pequeña y fea, no debe dejarse ver por nadie.

lunes, 11 de febrero de 2008

elmesmásmusical




- house of cards - radiohead - wanderlust - bjork - fresh feeling - eels - jimmy - m.i.a. - ready for the floor - hot chip - tears for affairs - camera obscura - to talk to you - polly jean - weird fishes arpeggi - radiohead - bamboo banga - m.i.a. - the dull flame of desire - bjork & antony - razzle dazzle rose - camera obscura - dogs - pink floyd - jamás - aurora y la academia - miss world - hole - wonderful life - nick cave & the bad seeds - pauline - eleni mandell -


domingo, 10 de febrero de 2008

contra hegel, la dialéctica y el espíritu

Después de haber sido seducido por la ontología y la estética hegeliana - y muy a pesar del respeto que le tengo a ésta-, me ha bastado con ver una mala película, pensar en la arbitrariedad de las teorías ontoteológicas, extrañar un rato al novio, quejarme de mi ojo jodido y muy a pesar de eso sentir una reconfortante sensación de plenitud en el sinsentido existencial, ah...,y leer sólo un párrafo -el primero- de Sobre Verdad y mentira en sentido extramoral, para regresar a los brazos del bigotón y en un beso nihilista, olvidar que por varios meses Hegel casi me convence, pero no, una bonita ficción ontológica más, ya lo decía Machado, cada poesía instaura una ontología, y cada metafísica es construida por un poeta, Hegel definitivamente es uno de los grandotes de éstos, bonita su ficción, pero, definitivamente, me ha gustado más el cuento del Nietzsche:

"En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer. Alguien podría inventar una fábula semejante pero, con todo, no habría ilustrado suficientemente cuán lastimoso, cuán sombrío, cuán estéril y arbitrario es el estado en el que se presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza. Hubo eternidades en las que no existía; cuando de nuevo se acabe todo para él no habrá sucedido nada, puesto que para ese intelecto no hay ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo."