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jueves, 27 de diciembre de 2007

Kuigo Dasein [entrevista uno, parte uno]



Lo que estoy por decir es penoso, lo sé de antemano, no obstante, siento la necesidad de compartir esto para aclarar dudas que corren por ahí y que no se han podido esclarecer a bien.
En cierta ocasión alguien me asaltó en la calle, a sabiendas que publico en este blog. El involucrado a quien mantendré en anonimato, ya que desconozco su nombre, se animó a pedirme un autógrafo. Emocionado acepté y le pregunté si traía alguno de mis libros o ensayos publicados en revistas. Para mi decepción, el involucrado me dijo que no, e insistió en que le firmara su Trópico de Capricornio. A lo que yo respondí sorprendido, halagado pero también indignado, que ese era un libro de Henry Miller y no mío, de modo que no podía firmárselo. Pero él insistió, y me dijo que no importaba, que él justamente quería algunas líneas mías sobre su libro de Miller. Aclarada la situación me abalancé sobre su ejemplar milleriano y apenas acababa de escribir "De Cuitláhuac para el fan de Miller, con cariño y..." cuando el individuo me interrupió abruptamente gritando: "¡Basta.., detente!¡En qué carajos estás pensando?, acabas de arruinar mi Trópico de Capricornio...! ¿qué hiciste, qué hiciste...?
Confundido como estaba sólo me atreví a preguntarle rápidamente si más bien quería que firmara como "Henry Miller".
-¡Qué!- contestó él- Jamás querría semejante cosa. ¿No eres acaso Kuigo Dasein, porqué no simplemente firmaste con ese mote?, carajos - continuó- ¿ustedes los filósofos importantes siempre son así, siempre arruinan todo, siempre tienen que ser rebuscones(sic.) hasta para joder a la gente decente?
Una vez que me di cuenta del porqué de su reacción, me apresuré a aclararle, con el objeto de calmarlo un poco, que yo no soy Kuigo Dasein. Pero que lo comprendía, que ese tipo de malentendidos me ocurrían todo el tiempo. Que lamentaba lo de su libro, pero no que podía hacer nada por reparar el daño, pues Kuigo Dasein había transpasado la dimensión mundana de lo humano y difícilmente se le veía en su mood: "persona". Mi respuesta lo sacó de su estado de decepción, y ante mi reciente y suscitada sorpresa, lo ví también a él estrupefacto ante lo que le acababa de decir.
Insistí en las disculpas y me despedí, un tanto apenado pero también molesto, pues no era la primera vez que me ocurría una cosa de éstas.
El puro recuerdo de este caso, en esta semana, me obligó a transcribir una serie de entrevistas que hice a Kuigo Dasein hace algunas primaveras, cuando yo era aún su joven padawan todavía en iniciacion en lo que al neonihilismo respecta. Publico aquí esta entrevista a riesgo de revelar algunas cosas de más y que, probablemente, pondrían en disgusto a Kuigo Dasein si es que eso acaso es posible. Aunque bueno, hablar de él como si fuera cualquier persona ya es de por sí algo raro para mí. De todos modos publico aquí la transcripción de la primer entrevista(que no la primera publicada, pues, si recuerdan bien, ya he publicado con anterioridad lo que Kuigo Dasein opina respecto a algunas cosas de cine, aunque esa entrevista no la hice yo, Cf: Kuigo das Film.
Reitero que publico las entrevistas con la esperanza que este tipo de malentendidos paren y después de esto pueda encontrarme con algún admirador de mi trabajo y no del de esa singular entidad llamada vulgarmente Kuigo Dasein. He aquí la entrevista, directa de un artefacto pandimensional que registró cada pensamiento:


Cuitláhuac [C]: Me encuentro aquí, en un páramo atómico, -perdido y de evocaciones rulfianas-, acompañado por mi maestro, el singular personaje conocido popularmente como Kuigo Dasein. A quien en la presente entrevista honraré con preguntas que espero estén a la altura de su saber. Con este ejercicio, explicado previamente a su ejecución a mi maestro, pretendo dejar huella de los mundos y realidades traslapadas que últimamente vienen a mí, producto de la experiencia de aprendiz del neonihilismo. Hago esta breve introducción para futuras revisiones de la entrevista, pues me apena confirmar que mi tiempo de entrenamiento está a punto de concluir y que, además, ya no contaremos más con Kuigo Dasein en Amerika, dado que su tiempo en este espacio está a punto de concluir, al menos en el modo en que lo ha hecho hasta hoy. Así, pues, disperso como me encuentro siempre que platico con él, me sirvo de esta mnemotecnia, ya que temo no poder recordar con claridad y distinción lo que aquí pueda tratar. ¿Podemos empezar, maestro Kuigo?

Kuigo Dasein[Kd]: Podemos empezar, mi joven padawan.

[c]: En primer lugar, maestro Kuigo, puede decirnos quién es usted.

[Kd]: Claro que puedo hacerlo, joven padawan, ¿por quién me toma usted?, quizá erró su pregunta y debió preguntar si quiero hacerlo, si acaso quiero decir quien soy yo. Como sé que pretenderá corregir su equivocación, me adelanto, y le digo que sí, que sí quiero decir quien soy yo, así pues, escuche: yo soy el que era, era el que seré y seré el que soy, así entonces: soy el que es, pues, ese que es, ese soy yo.

[c]: Maestro, eso que nos dice es claro para mí, pues si no me equivoco nos está hablando de la transitoriedad y sincronía temporal de la totalidad del Ser. No obstante, quizá eso no sea lo suficientemente claro para quien esto escuche en el futuro.

[Kd]: Me temo, mi muy querido C, que ese asunto no es suficiente para justificar el cambio de mi respuesta. De modo que mantengo lo que dije y no solo eso, pues también me gustaría que usted me aclare que es eso de transitoriedad y sincronía del Ser. Me temo que no entiendo qué tiene que ver eso con lo que soy yo.


[c]: Discúlpeme usted, honorable maestro, pero me parecia que usted refería a que usted es una fisura en la diacronía de la temporalidad, de modo que es usted una sincronía temporaria- no temporal- que aparece sólo en un modo sincrónico y que anula la historicidad de los entes retrayendo lo divino a este mundo profano. Usted, me parece, es el que era, fue el que será, y es el que está siendo.

[Kd]: Mi muy estimado C, me ofende usted hondamente, me acaba usted de describir exactamente como si yo fuera una obra de arte, una vil y vulgar obra de arte, peor aún, una previa a la época de la reproductibilidad técnica. No sé que crea usted que sabe de mí, pero déjeme decirle que, eso que usted dice que soy siendo, eso es justo lo que jamás soy, ni cuando era ni cuado seré, jamás seré siendo eso que usted ha dicho que soy o fui. ¿Le molesta si cambiamos de tema, sabe usted, soy yo un tema difícil, sin ofender mi querido niño, usted sabe cuanto lo aprecio, pero creo que usted no está aún a la altura suficiente para comprenderme a cabalidad, de modo que preferiría hablar de otra cosa.

[c]: Disculpe mi atrevimiento maestro Kuigo, debí suponer que usted escapaba a la comprensión que mi ser puede alcanzar.

[Kd]: Efectivamente, debiste suponer eso y aún más, debiste saber que no sólo soy incapaz de ser comprendido por tí, sino que soy incapaz de ser comprendido por el lenguaje mismo. No soy pues lenguaje, para decirlo gadamerianamente, si el ser que puede ser comprendido es lenguaje, ni soy ni soy lenguaje, pero en fin, qué iba a saber ese ñoño de Gadamer del ser o del lenguaje.

[c]: Ha tocado usted un punto de mi interés, maestro, como sabrá, en algunos años estudiaré mundanamente filosofía, y antes que eso pase me gustaría atrapar ideas que ya allá, de vuelta en la temporalidad histórica me puedan servir para comprender algo de eso que tanto estará de moda, así que le pregunto: ¿Qué piensa usted de Gadamer y la hermenéutica filosófica, es verdad que todo es perspectiva, que no hay hechos sino sólo interpretaciones, y que si esto mismo no es sino también otra interpretación, tanto mejor?

[Kd]: Lo que es de tu interés no es de mi interés. Me disculpo por haber citado a Gargamel el hermeneutóntico. Ese ser, Heidegger y Nietzsche sabían poco del ser. Sobre todo Heidegger, pero en eso que mencionas quizá no erraban, pues efectivamente, el ser no es sino que la perspectiva acontece siendo siempre ese mismo su siendo; no hay ser sino perspectiva de ser. Sabes, en alguna ocasión Nietzsche trapasó la frontera espacio-temporal de Tubinga- cuando daba clases ahí- y logró transmutarse en un pasador inserto en los caireles de mi querida Doña Chonita, con lo cual, pudo aprender del perspectivismo estético de Doña Chonita y sus habilidades panperspectivisticas y panestéticas. Los neonihilistas suponemos que cuando se encontró de regreso a su querida Deutschland, Nietzsche conservó algunos recuerdos de lo observado en la estética unisex de Doña Chonita, de ahí su plagio de "ontología estética" basado en el perspectivismo especulativo, pues las muchas dimensiones abiertas por los espejos de los tocadores de Doña Chonita le dieron a Nietzsche la nocion de perspectivismo y ausencia de hechos. Claro que sus plagios están mal acomodados. Recuerdo que Doña Chonita solía decir: "No hay fenómenos morados, sino interpretaciones moradas de los fenómenos", a lo que Nietzsche, ciego y sordo como era, tradujo como un burdo: "No hay fenómenos morales, sino interpretaciones morales de los fenómenos".
Nada tan lejano y tan cercano a Doña Chonita. Ella tan inmoral y tan morada siempre, esas sombras púrpuras en sus ojos todavía me asaltan en los registros psíquicos de lo real. Pero oh perdón, creo que me exedí con mi respuesta, dime, ¿te he contestado lo que me preguntabas?

[c]: No, no, digo, sí mi querido amo, sí me ha contestado, eso sólo que ya sabe usted cómo me emociono cuando lo oigo hablar de Doña Chonita. Además, con lo que ha dicho me ha quedado todo más claro. Aunque usted sabe, occidental como soy, me cuesta mucho trabajo imaginarme a Nietzsche espiando la estética o la garnachería de Doña Chonita a través de portales místico-mágico-musicales.

[Kd]: Cuantas veces te he dicho, niño ingénuo, que no eres occidental, que Occidente no existe, pues. Pero bien, pronto podrás comprobar la confabulación histórica que te ha sometido y podrás tú también arrastrarte por voluntades aisladas y continuas de acuerdo con la voluntad desvolucionada. Y una vez que te liberes de todo esto, quizá entonces podamos trasmutarnos en espíritu en ese tú que somos todos, en ese yo que somos todos, y en ese todos que somos tú y yo. Respecto a lo otro. Si, me temo que el bigotón ese del que coleccionas libros inservibles espiaba a Doña Chonita en su estética en Neza y su garnachería en Tacubaya...


[mostración terrena, no-pandimensional, de KuigoDasein]


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continuará en Kuigo Dasein [entrevista uno, parte dos]

domingo, 2 de septiembre de 2007

maquilador del no-ser

"antes que el confucionismo es preferible el confeccionismo, el corte y el diseño de vestuario"

aforismo de Doña Chonita #0
[aka: aforismo de Doña Chonita talla cero]

viernes, 27 de julio de 2007

patrio-tismos

con los wilos hay que portarse como un padrote
y con el amado como un padre incestuoso.

aforismo de doña chonita # 41

lunes, 23 de julio de 2007

tirándo la basura

es difícil aprender a escribir y escribir bien,
pero es más difícil aprender a borrar y borrar la basura que has escrito.

aforismo de Doña Chonita # 23

lunes, 2 de julio de 2007

ser descarado

Una cosa es ser doble cara, y otra cosa es ser multifacético.

Aforismo de Doña Chonita # 24

domingo, 24 de junio de 2007

verdad punzocortante

el cinismo es el lado picudo de la verdad

aforismo de Doña Chonita # 7

martes, 19 de junio de 2007

cuestión de estilo

Hay estilistas elitistas...


...y elitistas con estilo!

(aforismo de Doña Chonita #5)

domingo, 29 de abril de 2007

De la locura

La locura es una enfermedad exclusiva de los imbéciles...
Los inteligentes nunca padecemos locura,
simplemente somos excéntricos.

(aforismo de Doña Chonita #2)