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lunes, 21 de abril de 2008

La Tierra, trágico destino del Mundo, Hegel y la Negatividad


"La Tierra es lo que tiene por esencia el ocultarse a sí misma"

Martin Heidegger



La filosofía lleva dos siglos ensayando ontologías que no se muevan en planos trascendentes, que puedan dar cuenta de la totalidad del ser y de lo ente al mismo tiempo, y sobre todo, que no se desplacen en terrenos abstractos ajenos a la vida inmediata y la cotidianidad de lo humano.

En el siglo XIX y el XX ha habido por lo menos cuatro ontologías que a mi parecer tienen no sólo un peso fuerte cuando de influencia en el pensamiento contemporáneo se trata, sino que han logrado "ir a las cosas mismas", por más complejo o descabellado que sea este viaje al fondo del ser. Y ello sin dejar de lado que han sido verdaderamente propositivas en sus fundamentos, o sea, han sabido abrir nuevas lecturas del mundo, al grado que difícilmente podríamos pensar los últimos siglos de la cultura occidental al margen de este tipo de pensamientos.

Hegel y la Negatividad


En primer lugar este intento de acabar con la metafísica en el sentido meramente especulativo, engañado y esperanzado en la redención traída por la ciencia positiva moderna -como le ocurriera a Kant hasta antes de la Crítica del Juicio- fue tratada de ser superada por la apuesta del idealismo de Hegel. Una metafísica en el sentido fuerte del término, quizá la más grandiosa en megalomanía que jamás haya existido antes. En esta peculiar metafísica inmanente no debe haber nada que se escape de la lucidez de una razón que lo alcanza absolutamente todo, tanto así que la totalidad de aquello que ha de ser abarcado es a su vez iluminado –dicho en clave teológica, científica y filosófica- en un acto de participación con lo divino del espíritu absoluto.

La de Hegel es, pues, la gran ontología moderna, frente a ella incluso las otras grandes apuestas, desde Descartes hasta la de Kant y los románticos – pasando por Schiller, Schelling, Ficthe, los Schlegel, Marx, todas ellas se minimizan ante la grandiosidad del espíritu hegeliano que todo lo comprende, lo asimila, lo supera, y finalmente, lo niega para seguir avanzando ad infinitud.

Es decir, esta es “la” ontología en la que nada debe quedar fuera del pensamiento que se piensa a sí mismo, donde la historia del arte, de la religión, de la cultura , del espíritu(Geist) pues. Todo esto es espíritu, la historia de lo divino y del hombre, aquí converge la totalidad de lo habido, todos los caminos se entrecruzan y se complementan en un avance progresivo y acumulativo en el que nada se pierde.


El espíritu es un plano pandimensional en el que se juega el sentido del mundo en términos teológicos pero cifrados en clave ilustrada, donde la razón se enriquece y se expande por el cosmos para saberse a sí misma, en su despliegue absoluto y en cada una de sus partes, donde el hombre es la imagen hecha con absoluta semejanza a lo divino. “El cuerpo humano es la morada del espíritu”.

Dicho de manera laxa, este es el terreno ganado por Hegel, extender la ramplona noción moderna de la "verdad" como correspondencia entre objeto y representación subjetiva, es decir, la superación hegeliana de la época de la imagen del mundo. El cultivo enriquecedor de espacios que habían sido olvidados por la filosofía.

Sin embargo, ya en esta primera gran ontología de la modernidad madura, hay una categoría que sirve como contrapunto para la de absoluto. El absoluto espiritual, tiene también su absoluto negado. Es decir, para ese gran e inmenso todo que arriba tratábamos de esbozar. Este espíritu desplegado a sus anchas en el concepto realizado, en la plena y total identidad de la identidad y la no identidad, tiene aún un algo que le hace frente y lo pone todo de cabeza, aunque sea sólo por momentos, por configuraciones desdichadas y débiles de la conciencia del espíritu, que por instantes se supone otra cosa que ella misma.


Pero insistimos, incluso este Absoluto saber de sí del espíritu, que se mueve en los mismos ámbitos del Ser, de lo divino, este nuevo panteísmo racional y vivo que se desliza por todos los planos existenciales, todos, y que funciona justo para darle movilidad al vaivén dialéctico del saber absoluto, incluso este absoluto tiene su contrario, su negación.

Si el espíritu es A, existe otro que lo niega totalmente, el absoluto tiene a pesar de ser él mismo lo gran y pleno absoluto, otro que lo enfrenta y lo cancela, el espíritu tiene su ~A, su negación, dicha no sólo en términos lógicos, sino ontológico- metafísicos. Este verdadero otro del espíritu es la “Negatividad”, la cual se podría describir como la plenitud de la totalidad de las posibilidades del espíritu en su más encerrada potencia, en su más creadora Nada.

Es decir, la negatividad es todo aquello que no ha sido actualizado por el espíritu en su ejecución de sí mismo, pero que está latiendo ya para ganarse ese su ser absoluto, es aquello que va a ser absoluto pero no está presente aún. Es el absoluto en su germen temporal, en su plenitud sincrónica en la que contiene todo aquello que ha de ser posible. Es la nada generadora de lo absoluto, la potencia creadora de todo lo que existe y que ha de determinar tal existencia en términos de una razón viva que se agita por el cosmos, que crea poéticamente y configura racionalmente tanto el orden como el desorden de cada cosa, ya sea la materia inorgánica en el lejano planeta inerte, hasta la materia orgánica en el microcosmos, pasando por la carne del animal, la electricidad vital del alma del mundo, y aún más, no se agota tampoco en la divina luz de la razón de Dios, anidada en el corazón y el alma humanas. La Negatividad es propiamente ese suelo germinal del ser total. Es la tierra más negra y oscura encerrada en sí misma, antes de salir a flote en el esplendor celeste del concepto en sí y para sí del espíritu santo.


[En el próximo capítulo de NEONTOLOGÍAS de la NADA by K____ Dasein, El BIGOTÓN SABROSÓN:
Nietzsche y el abismo dionisiaco. ]

jueves, 27 de diciembre de 2007

brillo box [o los espectros del arte]


Warhol fue el gran domador de espectros en el siglo XX, al menos en la segunda mitad, difícilmente se podría pensar en otro personaje que logre alcanzar lo que Warhol consiguió con "brillo box": enterrar definitivamente esas amenazantes quimeras de Dios en su aparición fenoménica, material y sensible. No fue el hecho de ser "brillo box" un ready made lo que mostró el lado putrefacto del arte occidental. No. Y eso es claro a todas luces si recordamos que "brillo box" apareció mucho tiempo después que "fountain" de Duchamp, casi medio siglo después. Aunque aquí vale la pena hacerle algo de justicia a la puesta en escena de Duchamp, porque sí, quizá fue él el primero en hacer evidente que el arte estaba muerto, quizá fue él el primero que señaló lo absurdo de ciertos formalismos y la pobreza de espíritu de todos esos miedos y apegos a la institución categórica que Occidente ha denominado "arte", en sus diversas modalidades: historia, filosofía, escuelas, museos, estéticas, artistas, obras de arte, en fin, todas esas formas discursivas -siempre tan necrófilas- de afirmar que Dios sigue vivo en el arte, que al menos ahí no ha muerto y que la secularización vivida en la modernidad decantó en una crisis que dejó al arte como el único espacio retenido por lo divino en este mundo profano. Pero esta esperanza es justo con la que acabó Warhol: pensar que Dios aún habita este mundo, esta tierra condenada a la vacuidad cósmica.
Insisto. Sí. Quizá fue Duchamp quien se dio cuenta antes que nadie que todos aquellos grandes valores que habían sostenido la tradición cultural de Occidente en torno a la belleza de lo Absoluto -y el arte no ha sido otra cosa sino Belleza de lo Absoluto-, estaban carcomidos desde sus adentros hacía ya mucho tiempo y no lo habíamos querido ver, que no habíamos querido ver también en el arte la sangre de Dios.
Pero eso sí, no fue él el primero en cantar sobre este cadáver. Eso lo pudo hacer Warhol como nunca lo hizo a bien Duchamp, Warhol que con "brillo box" terminó de manera definitiva con toda esperanza por ver al arte de nuevo entre nosotros, caminando vivo y pleno, dotando de sentido el proyecto humanizante del mundo.
"Brillo box" es un requiem que canta el arte para sí mismo. Un último canto de Dios para sí mismo, un canto que versa sobre su propia muerte. Un canto fantasmal, levantado ya después que Él mismo ha desaparecido.
Es por ello que "brillo box" inaugura el momento en que el arte desfila vacuo y llano, desprovisto de toda significación redentora.
Toda la discusión que se ha generado en torno a "brillo box" parece justificada -no por el "mérito" de la obra o por la "genialidad" de Warhol claro está- sino como evidencia de la angustia total que queda tras la caida del sostén del mundo, el acontecimiento "brillo box" -acontecimiento porque no puede ser arte a cabalidad, no hay ya más arte, el arte no es más- es un acto reflexivo de la historia de Occidente donde ésta se hace saber a sí misma, a través de un ready made, que ni siquiera el arte puede mantener en estado suspendido al espectro de Dios. Es la última aparición de un dejah-vu de aires celestes que había marcado la historia occidental. "Brillo box" es, pues, un manifiesto; las nuevas tablas de la ley del universo despojado de auténtica realidad; palabras brillantes que denuncian que el arte ya era sólo discurso, y no sólo un mero discurso, sino un discurso absolutamente vacío, tan vacío como la caja de detergente misma, igual que el lugar que dejó Dios muerto en Occidente.
Porque eso es el decir de "brillo box": Dios es la nada que soy yo también, Él que lo es todo es tan vacuo como lo soy yo, yo que soy arte
post- deux- mortem, si yo en tanto arte soy representación(Darstellung, Vorstellung, Denken) de Él, de Dios mismo, Él y yo somos esto: un brillo abismático; un brillo en la nada que no funda ningún espacio ni ningún tiempo, ningún orden cósmico.
Después de "brillo box", el arte -en tanto que máscara de lo divino desaparecido- sigue mostrándose en su forma más ominosa e insoportable: el arte aparece ya siempre como vacío, como un espectro, como una presencia de una ausencia, algo que está ahí, pero que también se ha ido para siempre, para ya nunca estar del todo nuevamente. Y, a pesar de ello, "brillo box" no es un puro nihilismo absurdo como lo fue el reino de Dios: este cúbico requiem, tocado eternamente desde su aparición en el mercado, nunca deja de ser un dulce y colorido brillo sobre el abismo. Amén, pues, por este plástico canto..

domingo, 25 de noviembre de 2007



Rindamos homenaje a la Perfección de la Sabiduría,
la Adorable, la Sagrada!
Avalokita, el Sagrado Señor y Bodhisattva,
se internó en el profundo curso de la Sabiduría
que todo lo trasciende.
Mirando hacia abajo, desde lo alto,
sólo contempló cinco agregados,
y vio que, en sí mismos,
estaban vacíos.
Aquí, ¡Oh! Sariputta, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.
Aquí, ¡Oh! Sariputta,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.
No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.
No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.
Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.
Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.
Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?
Este sortilegio procede del prajnaparamita
y dice así:
Se fue, se fue, se fue más allá;
se fue, trascendiéndolo por completo.
GATÉ, GATÉ, PARAGATÉ, PARAMASAMGATÉ,
BODI SUAJA
¡Oh! ¡qué despertar! ¡Aleluya!
Esto completa el corazón de la perfecta Sabiduría.

sábado, 24 de noviembre de 2007

réplica a zambrano, sobre "nietzsche o la soledad enamorada"

he leído este texto ya varias veces, y siempre, al final del día, no le creo nada a zambrano, es demasiado injusta con nietzsche, tras sus palabras se deja ver el cariño hondo que siente por él y aún más por su pensamiento, pero sigue siendo injusta, hace de nietzsche un borrego espantado en las praderas, perdido del rebaño y asustado por esta misma pérdida, y esto, esta melancolía y soledad con que caracteriza a nietzsche, al final del día no hacen sino caricaturizarle, no tanto como lo hicieron los nazis o los cristianos, en eso concuerdo, pero también lo vuelve ridículo, lo hace humano, demasiado humano, quizá más de lo que nietzsche hubiera querido, aunque tal vez, y eso es muy probable, el tono humanista de zambrano le viene de su condición entrañadamente cristiana, misma que siempre le mantuvo enfrentada con ese anticristo del que tanto tomo prestado, además, resuena en la malagueña una voz joven en este su texto, muy distinta a la de sus obras de madurez y aún más alejada de la zambrano hermética de los últimos días, donde ya es más aventurada, también más esperanzada en el porvenir del hombre, sí, pero ya también más próxima a esa religiosidad salvaje de nietzsche, esa que no había visto todavía en este texto y que quizá no reconoció bien sino hasta la escritura de las primeras páginas que le dedicó en el hombre y lo divino, donde por momentos alcanza a darse cuenta que, cuando más sólo estuvo nietzsche, fue cuando más apegado a lo humano estuvo, y que esa soledad, esa profunda soledad a la que refiere en este texto, no tiene lugar en el pensamiento de un místico de la Nada de la talla de nietzsche, no hay soledad ahí donde no se le puede hacer discontinuo de la totalidad vacua, pues, -a nietzsche-, no se le es capaz de dividirlo o mantenerlo dividido del Todo, de ese todo desprovisto de ser que nietzsche vagamente intuyó desde jóven, y que no pudo identificar en su formación cristiana, porque ya para esos entonces, el cristianismo no daba ya lo suficiente de suyo como para atar una religiosidad tan inmensa como la de él, una que ni los griegos con su esplendoroso derroche de vida pudieron satisfacer, así, zambrano no da cuenta de este nietzsche siempre en unión con todo, ese nietzsche abierto y tirante a lo absoluto de la Continuidad, zambrano no alcanza a ver aún aquí a ese nietzsche que pasó revista a lo humano y lo divino de la historia, y al que no le bastó ni lo uno ni lo otro, pues su piedad, su extraña piedad daba para mucho más, quizá para tanto, para algo tan inmenso que nietzsche tampoco alcanzó a experienciar en vida, pero solo no estuvo, en eso sí estoy en desacuerdo, quizá lo que sí se puede ver aquí, es ese profundo amor de zambrano por lo pequeño, esa perspectiva nietzscheana que no termina de afirmarse en la obra del alemán, y en ella sí cabe pronunciar ese afán de hacer de este mundo un mundo humano, quizá, sólo quizá, demasiado humano

domingo, 23 de septiembre de 2007

Godess of Love.


La pasión según Courtney Love es la pasión de Amerika. De Oxidente. Cobain crucificado en dos jeringas atravesadas. Prístino Acto. Cobain en los brazos de esta magnolia de titanio. Último acto. Imagenes de la conciliación entre lo finito y lo infinito. La "religión revelada" -en términos hegelianos- para anunciar la deificación de los hombres profanos acontece en los brazos de esta mujer. Dios muere - nuevamente en términos hegelianos a la vez que nietzscheanos- con Cobain en el monte de los olivos.

Trágico destino humano venido a gloria nihilista. Y el cielo se abre. La pantalla celeste que cubre al mundo se eclipsa en zappings perpetuos sólo aislados por canales de estática gris. Y Cobain se eleva por los aires, rumbo al paraiso, y el vacío llega al mundo, desde las venas arponeadas de la Tierra. Momento cumbre en una vertiente de este relato metahistórico -fuera de la historia. Dios murió y la historia con él. Pero quedo Amerika. Nada más. Amerika y la Nada. Y Kurt Cobain en los brazos de Courtney Love. De modo que podemos señalar a esta nueva María Magdalena y arrojarle piedras diamantinas- menos no merece esta divina puta ejemplar de raigambre bíblica. Neonbíblica. Ella sí es un ejemplo moral a seguir. ¿Porqué? Por su sí a la vida. Tan dificil de ver en otras estrellas firmamenteadas en las pantallas del cielo de cristal líquido.

Porque efectivamente:


... Courtney es amor...

[todo ella es partes de muñeca]

Ella es ojos de muñeca, piel de muñeca. Muñeca de trapo. Muñequita sintética. Muñequita dietética. Muñequita grunchipop. Lolita lolipop. Lolita lolilove. Courtney Lolipop. Courtney Lolilove. Brujita Bobalove.



No estoy haciendo historia de la neoncultura. Estoy haciendo neonteología. Ontología neonihilista. Nueva ontoteología claro está. Y me sirvo de esta virginal damicerda para hablar con la voz del presente.


Así que suelto un "om" en franka reverencia hacia la Diosa grungie par excellence. Bendita tú que pusiste el tacón sobre la frente de un Dios Padre que se negaba morir sólo. Bendita tú que rompiste una guitarra para clavarle después las cuerdas en la garganta al Muerto ODios.o. Un "om" para tí que habitas la nada. Un "om" para tí que eres amor vacío. Amor al vacío inyectado en las venas. Amor vacío y venereo. A tí y a tu paraiso Malibú.




Porque tú eres miss world. Eres miss mundo. Miss telemundo. Mundo telemissivo. Eres la chica a la que le miento y le miento y le miento. Eres la chica a la que miro desde el ojo del cielo vacío. Eres la Chica del mundo. Te doy pastillas en tributo al culto que instauraste. Remedo de Demeter. Remedo de Cibeles. Pero aún más, aún más, aún más miss world, aún más, remedo de Perséfone. Tú que en descenso órfico atravesaste el infierno para perder a tu Santo Amado. Y claro que el mito cambia. Tú, amada Amante Courtney Amor, esposa de Kurt Hades Cobain, el dueño del hoyo existencial y de lo surreal. Porque tú eres Madonna. Virgen Santa. Conciliación de María y Magdalena. Tú que pariste la Nada. Tú que pariste Hole. Agujereada. Holeada. Tu halo es un hoyo negro que atrae sin escape y colapsa todo. Bruja cósmica, cósmica no del orden del universo sino del vacío universal.





Y rezo mi "om":

Santa Courtney.
Asesina de Dios.
Bendita eres entre todas las marujas.

Y bendito sea el fruto de tu vientre: Hole.

martes, 11 de septiembre de 2007

como deslizarse en la Nada

[t. s. eliot.]
[how to run on empty]


[i said to my soul, be still, and let the dark come upon you
which shall be the darkness of God.]

oh dark dark dark, they all go in the dark,
i said to my soul, be still, and wait without hope
for hope would be hope for the wrong thing; wait without love,
for love would be love of the wrong thing; there is yet faith
but the faith and the love and the hope are all in the waiting.
wait without thought, for you are not ready for thought:
so the darkness shall be the light, and the stillness the dancing.


[t. s. eliot. y una pequeña muestra de la difícil distinción entre el nihilismo que dice sí y la mística de la Nada. casi al modo de meister eckhart, pero quizá más al modo de algunos románticos, zambrano y nietzsche. ]

domingo, 2 de septiembre de 2007

maquilador del no-ser

"antes que el confucionismo es preferible el confeccionismo, el corte y el diseño de vestuario"

aforismo de Doña Chonita #0
[aka: aforismo de Doña Chonita talla cero]

martes, 28 de agosto de 2007

escenarios neon-ihilistas

la experiencia occidental de la nada no es el no-ser del nirvana budistoide.
acá los espectros de la identidad no son esas presencias de lo ausente que en oriente determinan los modos de no-ser.
acá la anulación del yo ocurre en términos más dramáticos.
siempre como una representación del eterno guión ya en escena.
un no-yo a modo de pura ficción encarnada.
que se cree el diálogo que dice sólo en el momento en que lo enuncia.

con una afirmación del personaje que se sabe sin actor que lo represente.
pero que está ahí.
moviéndose en el escenario bajo la luz neón que proyecta el sinsentido de la obra.
no ser es ser personaje puro.
puro personaje.