“Se que me estoy enredando, que la vida es así,
en espiral, un ir y venir para caer y volver a bajar,
un ir y venir constante, entre dos ínferos:
uno más bajo, más hondo, más sin salida y otro,
la salvación total y completa”
María Zambrano
“Se que me estoy enredando, que la vida es así,
en espiral, un ir y venir para caer y volver a bajar,
un ir y venir constante, entre dos ínferos:
uno más bajo, más hondo, más sin salida y otro,
la salvación total y completa”
María Zambrano
En los momentos de crisis histórica —se comprende fácilmente— es cuando este endiosamiento encuentra su clima propicio, de una parte; de otra, en los momentos de absolutismo declarado. Pero en este segundo caso, se trata de un proceso subyacente, consecuencia del absolutismo de la mente o voluntad. Mientras que en los momentos de crisis histórica, es el endiosamiento el que es causa del absolutismo. Por eso coexiste con diversas y aun contrarias ideologías. Es una enfermedad que se desata y, aun más que una enfermedad, una caída, un abismo que se abre en la historia, y que devora alucinadamente siglos enteros —toda una civilización por momentos— sumiéndola en una situación prehistórica, más bien infrahistórica [...]
[...] el que se endiosa lo hace a costa de otro o de otros, que se le ofrecen como víctima. O le ayudan en tácita complicidad para hacerlas. Sean su víctima o su instrumento. En todo caso se someten a ser cosa suya. [...]
¿De dónde la fascinación que tales «nadie», que tales «ninguno», ejercen sobre las masas, y lo que parece más extraño, sobre algunos individuos de las minorías? Pues sin sufrir una fuerte fascinación no se dejarían las gentes devorar. Muchas víctimas —es cierto— lo son por incapacidad total de huir de tan pavoroso destino. Pero hay víctimas voluntarias; los cómplices, los colaboradores, los que «prestan» dando más de lo que se les pide, inventado nuevos sacrificios. Es el punto en que la condición humana se hace abismática, se hunde en un abismo de no-ser, una especie de suicidio de la peor clase; suicidarse como persona, para seguir viviendo."
María Zambrano, Persona y democracia


Introducción
I. Zambrano. La poesía y el sueño de la historia
1.1 La palabra y los sueños
1.1.1 La atemporalidad de los sueños
1.1.2 Los sueños de la persona y los sueños de la psique
1.1.3 Persona y personaje: la legitimidad poética del soñar
1.2 Argumento y tiempo
1.2.1 La tragedia en el personaje autor: Antígona
1.2.2 La novela y la soledad: del Quijote a Proust
1.2.3 La novela en Kafka: la tragedia de la Modernidad
II. Ricoeur. Tiempo y narración en el relato de ficción
Los tiempos y su re-presentación
Tiempo cosmológico y tiempo fenomenológico
El tiempo de la conciencia: Proust, Woolf y Lispector
El tiempo “fantástico”: Rulfo y Conrad
El tiempo fragmentado: Faulkner, Cuningham y Arenas
III. Deleuze. Cartografías poéticas
¿Qué es una literatura menor?
Re-territorialización y des-territorialización en literatura: Kafka y Joyce.
La memoria y los signos. Proust: los nombres y el mundo recobrado
Dispositivos poéticos
3.2.1 ¿Mecánico o maquínico?: La metáfora de la biblioteca en Borges
3.2.2 Rizoma y actualidad: La poética intempestiva de Burroughs
Conclusiones
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Originalmente, éste sería el índice de mi tesis de maestría. Hoy lo veo como un texto que se quedó en mi cabeza, o que salió editado únicamente en chaquetas mentales o en pláticas de café con alguno que otro amigo de mi -pobre y triste- sabiduría de dos pesos. Mi principal problema con este texto non-nato, ahora, es que lo veo como un espejo arquitectónico -aunque no temático- de mi tesis de licenciatura: la estructura, la metodología prevista, el acompasado, el acento melan-cólico-esperanzador, la fotografía en claroscuros, grises, azules y verdes (románticos).
Pero ya está hecho, lo abandono y quedo con la misma intriga con la que se quedaron esas personas que leyeron el proyecto con algún ápice de entusiasmo. Porque lo cierto es que esta tesis no la escribiré yo. Aunque ahora que la reencuentro me tienta, pero ya no estoy ahí.
Lo que traigo en mente se parece más a un panal que a un edificio de tres pisos, pero no es la arquitectura lo que le queda cerca, son otros terrenos, justo -me parece- que está compuesto con cartografías y con intensidades, y no con niveles, ni cuartos aislados. Quizá sí tenga algo de músico y de cartógrafo, o lo descubro o me doy en la madre, ya lo veremos.
Por lo pronto: Ricoeur: descartado, ya habrá ocasión; Zambrano: definitivamente revisitada -simplemente no puedo dejarla, y me alegro por ello-, pero creo que sonará distinta a La nada y el eclipse de lo divino, simplemente ya la escucho en otro registro, en un espectro desfasado, más cerca de Schoenberg que de Chopin; a Deleuze lo invoco con ansiedad -y no viene, je- tiene mucho de acontecimiento mesiánico, sin duda, ha de aparecer pronto, lo sé; (Guattari, Nietzsche, Heidegger, Schlegel, Plotino, Adorno, Ortega, Hegel, Benjamin y sobre todo Spinoza serán paisaje sonoro, desgraciadamente en tercer plano pero serán una escenografía genial).
Ahora sólo me faltan el martillo, el arco y la lira. Las notas del ritornello ya suenan y las escucho mucho mejores que las campanas navideñas...., que no por mucho villancico se me quita lo grinch.ero, ¡eso sí que no!...





