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jueves, 26 de junio de 2008

stories from the happiness, stories from the angst


Stories from the happiness, stories from the angst


Stories from the city, Stories from the sea es una obra excepcional dentro de la discografía de PJ Harvey y eso es un hecho incuestionable. Hay razones tangibles suficientemente fuertes para considerarlo así, por mencionar unas cuantas se me ocurren estas cuatro:

1) Gracias a Stories from the city, stories from the sea la Harvey consiguió ser la primer mujer de la historia del Reino Unido en obtener el Mercury Prize al disco del año, esto ocurrió en el 2001; aquí cabe resaltar que la competencia era bastante buena, muchos de los discos a los que les ganó forman parte de las producciones ya clásicas del primer lustro de la presente década: Amnesiac de Radiohead, Felt Mountain de Goldfrapp, Rings arround the World de Super Furry Animals, Rooty de Basement Jaxx, Asleep in the back de Elbow..

2) Stories from the city…, superó el millón de copias vendidas -cifra nada desdeñable para una artista tan poco convencional como Polly Jean-. Total que vino a ser el segundo mejor vendido de la discografía de PJ, (el best seller harveyriano sigue siendo To bring you my love);

3) Sus sencillos tuvieron una rotación frecuente en las estaciones de radio de rock alrededor del mundo. El primero de ellos, "Good Fortune", ha sido la canción de PJ más sonada en radio a nivel mundial superando incluso ese himno harveyriano que es "Down by the water";

4) La crítica especializada de rock consideró a Stories from the city... la segunda cumbre creativa en el curso de la carrera de Polly Jean. Y constantemente se encuentra enlistado entre las obras fundamentales para un acercamiento más profundo al rock de avanzada hecho por féminas, o bien, a la avanzada de las féminas en el rock, que creo que no es lo mismo.

En fin. Con base en estos y más datos bien podríamos decir que Stories from the city... es una obra harto conocida y reconocida, sin embargo, incluso a pesar de su éxito en ventas y crítica, a mí me parece que es un trabajo poco comprendido, creo que ha sido estudiado con poco cuidado e incluso me atrevería a decir que ha sido tomado a la ligera.

Me resisto a aceptar la común creencia de que es el disco más alegre y jovial dentro de la totalidad del espectro musical harveyriano, de verdad no lo creo en absoluto, es más, tanto así soy incrédulo respecto a esa forma de verlo que no me queda de otra que proponer una lectura diferente del disco.

Personalemte creo que es un trabajo tan oscuro como To bring you my love, White Chalk o incluso más que estos. Seguramente esto suena un tanto disparatado. Me parece que no está de más preguntarse ciertas cosas para empezar, por ejemplo: ¿desde qué perspectiva puede llevarse a cabo este oscuro “desenfoque” del "lúcido" Stories from the city…? Esto es tarea fácil. Para desentrañar la tristeza y angustias propias del disco no hay más que atenerse al álbum mismo, es más, ni siquiera es cuestión de sobrecargar de sentido lo que el disco tiene, aunque hay que admitirlo, también haciendo un poco de trampa con intertextualidad podemos enriquecer esta sombría empresa.

Como ya he dicho, para esta develación de la oscuridad de Stories from the city…, no son necesarios los datos mencionados al principio de este escrito, si bien son datos relevantes en torno al disco cuando se trata de elaborar un ejercicio hermenéutico sobre la obra en concreto, estos no son sino información accesoria y prescindible. Por eso sostengo que a pesar de todo, la tristeza que el disco carga es evidente, si la hermenéutica no nos gusta, pues basta con un simple ejercicio fenomenológico para observarlo. ¿Qué hay entonces en el disco para que busquemos darle la vuelta a la canónica interpretación de que este disco condensa la felicidad encarnada de Polly Jean? ¿Qué se aparece si nos atenemos simplemente a aquello que el disco tiene por decir? Antes de decir qué nos parece abismático, hagamos una ligera observación respecto de la supuesta claridad de la obra ésta.

La trampa desde la que se puede llegar a la conclusión del colorido y luminosidad del álbum es propiciada sólo por cuatro canciones: por un lado están "Good Fortune" y "This is Love", (dos de los tres sencillos de Stories from the city..., quizá se deba a estos dos sencillos la fuerte difusión de la idea que asegura que Stories... es un disco lleno de matices luminosos, despreocupados, botones de muestra de como una chica treintona con antecedentes depresivos se trastorna a tal grado que queda, de manera sorpresiva, locamente enamorada de la existencia que afirma vez tras vez la llegada de su buena fortuna-el video de Good Fortune bien lo puede ejemplificar-) por otro lado el cuadro jovial se cierra con "Beautiful Feeling" y "You Said Something". Cuatro bellas canciones -dos de ellas tan alegres que no tienen siquiera similitud con el resto de los trabajos “alegres” de PJ. Son, no obstante, cuatro canciones que se encuentran aisladas unas de otras, rodeadas de canciones desesperanzadas y violentas por uno y otro costado. En este punto las matemáticas pueden servir para aclarar lo que aquí tratamos de sostener: cuatro canciones fúlgidas de entre las doce totales del disco nos restan ocho abismáticas, cuatro canciones lindas frente a ocho que se debaten entre la cólera extraviada y la evocación desalentada de una redención que no ha de aparecer pero que se mantiene avivando la esperanza como un dolor que no ha de curarse.

El disco, según esta aventurada forma de verlo, pone el acento en la monotonía propia del furioso oleaje del mar y de la cotidianidad fracturada del paisaje frío y frívolo de las ciudades. Y eso es justamente la esencia de Stories from the city, stories from the sea. Las urbes costeras suelen conjuntar historias de mar e historias de ciudad, esto es tan obvio que traerlo a colación suena incluso absurdo, pero no está de más, pues aquí hay que aclarar que las historias de la ciudad y las historias del mar dibujadas por los acordes de su guitarra –instrumento protagónico en este disco- no se abocan a cualquier metrópoli; la ciudad dibujada en el álbum de Polly Jean Harvey no es cualquier ciudad marítima, no se traza aquí de otra cosa que no sea el delirio frenético de las luces neón derritiéndose en el cielo negro amalgamado con los rascacielos de New York y el hundimiento de estos cristales metálicos en la profundidad del Atlántico. Por otro lado, si hubiera una analogía que lograra dar cuenta desde una perspectiva global el drama completo que el disco encierra, tendría que decir que me recuerda películas de persecución, guerreros sagrados, guerras santas incluso, explosiones, espías, amores retorcidos, violencia, caos, decadencia y mucha desolación. Una serie de historias, aunque habría que decir más bien una serie de imágenes, inconexas entre sí aparentemente, fugaces fragmentos que al conjuntarlos, reconstruyen una sola historia.

Decimos esto porque las imágenes en la poesía del disco abren siempre situaciones concretas, y porqué no decirlo, también, escenas siempre cargadas de esas emociones nada vagas, tan específicas que se respiran con el aire espinado que entra hasta el cerebro y desgarra todas las vísceras con que se encuentra, el disco es casi una película de sexo y balazos en New York, colorida, sí, pero trágica, una película de acción más sangrienta en la soledad y el drama amoroso que en las explosiones y los disparos, lo cual es mucho decir si nos atenemos a que gran parte de las letras aluden por lo menos a algún ataque armado, vil violencia, simple desesperanza o bien angustia claustrofóbica en una ciudad enorme.

Veamos pues ejemplos “claros” y “luminosos” de esta oscuridad que apunto y a la que trato de “sacar a luz” con lo que hay, las imágenes tan concretas, los apenas pedazos de imagen que se concentran en cada pieza:

The mess we´re in

Trata sobre un encuentro en un hotel, el último definitivamente, mientras helicópteros sobrevuelan y los persecutores aprietan el paso, cerrando el futuro de… ¿dos espías amantes –interpretados por Thom Yorke y Polly Jean?- mientras la ciudad se eclipsa sobre ellos justo al atardecer

(“The mess we´re in”)

Can you hear them?
The helicopters?
I'm in new york
No need for words now
We sit in silence
You look me in the eye directly
You met me
I think it's wednesday
The evening, the mess we're in

The city sun sets over me
The city sun sets over me

Night and day
I dream of
Making love to you now baby
Love making on screen
Impossible dream
And I have seen
The sunrise over the river
The freeway, reminding of
This mess we're in

The city sun sets over me
The city sun sets over me

What were you wanting?
I just want to say
Don't ever change
And thank you
I don't think we will meet again
I really must leave now
Before the sunrise
Above skyscrapers
The sin and
This mess we're in

The city sun sets over me
The city sun sets over me

Kamikaze

La persecución de proporciones cósmicas de un avión kamikaze que crea una zona de guerra, que sin duda puede leerse como la historia a contrapelo del 11-9, como la sorpresiva aparición de una amenaza en contra de la razón, pero movida por el llamado de un deber igual de irracional, lleno de fe, pues. Un ataque que busca traspasar y destruir el espacio enemigo, estrellándose con él, un espacio vigilado por miles de voluntades. Donde, a fin de cuentas, como respuesta a ello, vendrá el levantamiento de un ejercito movido por un la voluntad de un solo hombre (¿Bush?) que acosa sin piedad alguna al “invasor” en lo que bien puede ser el inicio de una guerra santa; o en otra línea de interpretación, no menos conflictiva, simplemente una serie de imágenes y metáforas que hacen alusión a la volatilidad, al frenesí sónico, al furor explosivo y la voluntad suicida moviéndose todas en un encuentro sexual cualquiera. La primer lectura, por cierto, también da que pensar sobre los dones proféticos o el involucramiento de la Harvey en complots contra el WTC, pues si traemos a cuenta que dicha canción habla sobre evadir condiciones extremas de seguridad para colarse en terreno enemigo y colapsarlo todo en un ataque kamikaze, por alguna extraña razón vaya que recuerda los avionazos del 11 de septiembre de 2001. Sí, es cierto, es esta una lectura retorcida de una canción que apareció un año antes de los fatales acontecimientos, pero que sin duda puede tener lugar a raíz de un ejercicio intertextual.

(Kamikaze)

How could that happen?
How could that happen again?
Where the fuck was I looking
When all his horses came in?
And he built an army
Of kamikaze

Ten thousand willing
Pilots flying
Interfacing
Space and beyond
Built an army
To come and find me

Beyond all reason
Beyond all my hopes
The call of duty
Another war zone
(makes me moan)

Kamikaze
Kamikaze
You can't touch me
Kamikaze

Eight miles high
He walks his path
And I follow mine
One truth for one eye
He's come to find me

Ten thousand willing
Pilots flying
Interfacing
Space and beyond
Here is his army
Space and here we come

Kamikaze
Kamikaze
You don't touch me
Kamikaze

Kamikaze
You don't touch me
Kamikaze
You don't touch me

Space here we come

Big Exit

El intento de infundir esperanza ante un inminente fracaso, una inevitable captura que obliga a pensar en el suicidio o el asesinato masivo, da lo mismo cuando ya no se puede hacer nada para salvar la sagrada misión, cuando ya no hay nada que salvar una vez que el corazón está frío y el mundo se acaba, cuando los niños- muertos vivientes- caminan con navajas por manos. Una situación que busca una salida, una gran salida proporcionada siempre por un arma, una pistola, un acorralamiento que apura la muerte y que sólo a ratos el amor logra consolar, ofreciendo, como siempre lo hace el amor, la inmortalidad conseguida sólo al interior del corazón del amante bandido.

(Big Exit)

Look out ahead
I see danger come
I wanna pistol
I wanna gun
I'm scared baby
I wanna run
This world's crazy
Give me the gun

Baby, baby
Ain't it true
I'm immortal
When I 'm with you
But I want a pistol
In my hand
I wanna go to
A different land

I met a man
He told me straight
You gotta leave
It's getting late
Too many cops
Too many guns
All trying to do something
No-one else has one

Baby, baby
Ain't it true
I'm immortal
When I 'm with you
But I want a pistol
In my hand
I wanna go to
A different land

Sometimes it rains so hard
And I feel the hurt
In my heart
Feels like the end of the world
I see the children
Sharp as knives
I see the children
Dead and alives
Beautiful people
Beautiful girls
I just feel like it's the end of the world

I walk on concrete
I walk on sand
But I can't find
A safe place to stand
I'm scared baby
I wanna run
This world's crazy
Gimme the gun

Baby, baby
Ain't it true
I'm immortal
When I 'm with you
But I want a pistol
In my hand
I wanna go to
A different land

A place called home

Un ejemplo más. La búsqueda de un lugar para el hogar, no una simple casa, no cualquier lugar, un lugar para nosotros, un lugar para el amor. Sí, ejemplo que ya no es cursi sino risible, ridículo y, aún así, machacante como un martillo en el cerebro de los amantes en tierra de nadie en el paraje desolado del fin de los tiempos. El amor y la esperanza en la cacería por un lugar propicio para que brote aún en el desierto de la desesperación. Que suenen las campanas y que canten las aves mientras se sobrevuela el abismo de la guerra. En aeroplanos cargados de fe y pólvora, de fe en la pólvora. Repitiendo, como un mantra, “algún día encontraremos un lugar para nosotros”, para el alma y para el amor. Repitiendo, de nueva cuenta, “algún día” –no este día- pero.. “algún día…encontraremos un lugar para nosotros”, con el firme objetivo de creerlo al final, objetivo fallido de primera instancia, pero esperanzado de cualquier manera, incluso cuando todo parece vaticinar lo contrario, cuando los cielos están surcados por sembradíos de aviones enemigas. Incluso en ese horizonte de aflicción y muerte, la esperanza se levanta para pedir por un poco de dolor todavía, y se repite, para lastimar, nuevamente, como un eco filoso “algún día…”, “algún día…”,…

(A place called home)

One day I know
We'll find a place of hope
Just hold on to me
Just hold on to me
Walk tight, one line
You're wanted this time
There's no one to blame
Just hold on to me

(Come on my love)
And I'm right on time
And the birds keep singing
And you're right on line
And the bells keep ringing
And the battle is won
And the planes keep winging
And I'm right on time
And the girl keeps singing

One day they'll be a place for us

I walk and I wade
Through full lands and lonely
I stumble, I stumble
With you I wait
To be born again
With love comes the day
Just hold on to me

(Come on my love)
And I'm right on time
And the birds keep singing
And you're right on line
And the bells keep ringing

One day they'll be a place for us

And the battle is won
And the planes keep winging
And I'm right on time
And the girl keeps singing

One day they'll be a place for us

Now is the time
To follow through
To read the signs
Now the message sent
Let's bring it to it's final end

And I'm right on time
And the birds keep singing
And you're right on line
And the bells keep ringing
One day they'll be a place for us
And the battle is won
And the planes keep winging
And I'm right on time
And the girl keeps singing
One day they'll be a place for us

One day
I
Know
They'll be
A place
Called
Home

Sólo hemos tomado cuatro ejemplos, el resto no difiere mucho de esto. Que sean botones de muestra, meros botones, para hacer evidente lo que pareciera no serlo al interior de este disco pleno en "lucidez" y "claridad", y que a mis ojos, sólo muestra, de manera clara, lo siguiente: desesperación, angustia, indiferencia, nostalgia, locura sónica, desamparo, muerte, desolación, destrucción masiva, demencia, frenesí, suicidio visionario, caos, irracionalidad bélica, delirio absoluto y sólo en pequeñas dosis algunos dejos y atisbos de esperanza -pues la esperanza siempre está donde se le necesita y no donde hay dicha de sobra-, a fin de cuentas esto: resignación ante el destino aunado a la violencia extraviada y a la melancolía furiosa del rencor, enmarcada magistralmente en el carrusel de luces de la ciudad y la mecánica pegajosa, gris y azul, del mar, y claro, no podría faltar, también su infinita tristeza. ¿Y, entonces, dónde está la felicidad y la jovialidad inmensa de Stories from the city, stories from the sea, me pregunto yo? Pues bien, no hay que ser injustos, Polly Jean quería un disco feliz, casi le queda, después de todo, como bien vimos PJ es un ave en el paraíso, la mala fortuna duerme lejos, todo el mundo tiene algo bueno por decir.