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domingo, 24 de abril de 2011

Leaves of grass - 43

43


I do not despise you priests, all time, the world over,
My faith is the greatest of faiths and the least of faiths,
Enclosing worship ancient and modern and all between ancient and modern,
Believing I shall come again upon the earth after five thousand years,
Waiting responses from oracles, honoring the gods, saluting the sun,
Making a fetich of the first rock or stump, powowing with sticks in
the circle of obis,
Helping the llama or brahmin as he trims the lamps of the idols,
Dancing yet through the streets in a phallic procession, rapt and
austere in the woods a gymnosophist,
Drinking mead from the skull-cap, to Shastas and Vedas admirant,
minding the Koran,
Walking the teokallis, spotted with gore from the stone and knife,
beating the serpent-skin drum,
Accepting the Gospels, accepting him that was crucified, knowing
assuredly that he is divine,
To the mass kneeling or the puritan's prayer rising, or sitting
patiently in a pew,
Ranting and frothing in my insane crisis, or waiting dead-like till
my spirit arouses me,
Looking forth on pavement and land, or outside of pavement and land,
Belonging to the winders of the circuit of circuits.

One of that centripetal and centrifugal gang I turn and talk like
man leaving charges before a journey.

Down-hearted doubters dull and excluded,
Frivolous, sullen, moping, angry, affected, dishearten'd, atheistical,
I know every one of you, I know the sea of torment, doubt, despair
and unbelief.

How the flukes splash!
How they contort rapid as lightning, with spasms and spouts of blood!

Be at peace bloody flukes of doubters and sullen mopers,
I take my place among you as much as among any,
The past is the push of you, me, all, precisely the same,
And what is yet untried and afterward is for you, me, all, precisely
the same.

I do not know what is untried and afterward,
But I know it will in its turn prove sufficient, and cannot fail.

Each who passes is consider'd, each who stops is consider'd, not
single one can it fall.

It cannot fall the young man who died and was buried,
Nor the young woman who died and was put by his side,
Nor the little child that peep'd in at the door, and then drew back
and was never seen again,
Nor the old man who has lived without purpose, and feels it with
bitterness worse than gall,
Nor him in the poor house tubercled by rum and the bad disorder,
Nor the numberless slaughter'd and wreck'd, nor the brutish koboo
call'd the ordure of humanity,
Nor the sacs merely floating with open mouths for food to slip in,
Nor any thing in the earth, or down in the oldest graves of the earth,
Nor any thing in the myriads of spheres, nor the myriads of myriads
that inhabit them,
Nor the present, nor the least wisp that is known.


Walt Whitman

jueves, 21 de abril de 2011

Poeta en Tiempo de Miseria

Hablaba de prisa.

Hablaba sin oír ni ver ni hablar.

Hablaba como el que huye,

emboscado de pronto entre falsos follajes

de simpatía e irrealidad.

Hablaba sin puntuación y sin silencios,

intercalando en cada pausa gestos de ensayada

alegría para evitar acaso la furtiva pregunta,

la solidaridad con su pasado,

su desnuda verdad.

Hablaba como queriendo borrar su vida ante un

testigo incómodo,

para lo cual se rodeaba de secundarios seres

que de sus desprecios alimentaban

una grosera vanidad.

Compraba así el silencio a duro precio,

la posición estable a duro precio,

el derecho a la vida a duro precio,

a duro precio el pan.

Metal noble tal vez que el martillo batiera

para causa más pura.

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira

y de infidelidad.


José Ángel Valente

Materia


Convertir la palabra en la materia
donde lo que quisiéramos decir no pueda
penetrar más allá
de lo que la materia nos diría
si a ella, como un vientre,
delicado aplicásemos,
desnudo, blanco vientre,
delicado el oído para oír
el mar, el indistinto
rumor del mar, que más allá de ti,
el no nombrado amor,
te engendra siempre.


José Ángel Valente

viernes, 10 de septiembre de 2010

un puñado de hojas de hierba

Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena...
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes...
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(...)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(...)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. "

Y tú, mar... También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?
No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.
¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.
No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
(Háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.)

¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?
Os vais a hablar después que me haya ido, cuando ya sea muy tarde para todo?

Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
"Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos."
Y digo a la humanidad: "No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.

lunes, 6 de septiembre de 2010

hojas sueltas

Qué extraño es enamorarse de alguien a base de chismes. De un tiempo a la fecha Whitman aparece como el centro de gravitación de mis pensamientos-emociones. Vuelvo y vuelvo a él. Lo más curioso es que no lo hago con sus hojas directas y aunque reviso fragmentos por acá y por allá no he leído el poema completo de manera sistemática. No creo que sea la forma apropiada, al menos no por ahora.

No recuerdo bien cómo empezó, creo que fue con Deleuze y sus comentarios a la escritura americana, en Crítica y clínica, o quizá con ese curso en el posgrado de letras, pero todo se agudizó con una novela en la que ando moviéndome hoy día; pues Whitman es el protagonista de un libro de Michael Cunningham (Días memorables) que actualmente leo y me trae alucinado -quizá más por el juego que entabla con Whitman que por la forma o su voz narrativa-. Aunque ahora que lo pienso, eso que decía no sea cierto del todo, pues quien protagoniza la novela de Cunningham es más bien Hojas de hierba y no Whitman, lo que sí es que Walt aparece brevemente como personaje en la primer historia, un cameo juguetón, nada más.

El asunto es que las hojas de hierba en(t)ramadas en el texto de Cunningham y que van construyendo el hilo narrativo de Días memorables (al modo en que Mrs. Dalloway de Virginia Woolf constituye la superficie dramática de Las horas), dicen algo siempre distinto en cada uno de los relatos. A pesar de que sean las mismas palabras, los mismos fragmentos. Y no obstante, no dejan de darme una sensación similar, un vértigo puro y una especie de felicidad indecible..., por siniestra, quizá. El panteísmo -trascendentalismo me diría un crítico literario con aspiraciones filosóficas- de Whitman es más que lo sublime romántico, y por ello me dice más que el de Emerson, por ejemplo. Pero no me refiero a que simplemente me diga más cosas, lo digo al modo hermenéutico(sic.), me siento más dicho -enunciado y denunciado- por Whitman que por Emmerson.

Es que Whitman no sólo me acecha desde Cunningham, otro tanto me viene de la obsesión que Borges tenía también por él. Incluso cuando Borges nunca ha sido un punto cardinal en mis obsesiones literarias. Pero esa fascinación suya también me dice algo, o dice algo de mí. La de él, la de Paz, la de Kerouac y la de Burroughs, (pues quizá sólo los beatniks han tomado la vía más densa y violenta de las implicaciones trascendentalistas), y claro, el largo etcétera que conforma la poesía gringa del siglo XX -misma que desconozco, evidentemente. En fin, está de sobra decir que buena parte del modernismo anglosajón (el americano, al menos) está construido también sobre la América a la que Whitman le trazó los planos. Ahí están Pound, Faulkner(a su modo), T. S. Eliot, Fitzgerald, etc.

Dudo, eso sí, que compartir esta fascinación con esos otros "grandes hombres de letras" sea lo importante. Definitivamente lo que me gusta de Whitman es la puesta en movimiento de ese gran impersonal de los estoicos; en Whitman todo es acontecimiento al modo de la cuarta persona, no hay un "me pasó esto", todo se juega en el mismo se, "eso (se) siente a través de mí". El "Canto a mí mismo" es en suma un rito de iniciación al panteísmo trascendentalista. Hojas de hierba es un dispositivo, un manual y una máquina de guerra cuyo efecto es el de hacerse de un cuerpo sin órganos, sin necesidad de la experiencia esquizo del drogadicto o del masoquista. Unidad a costa de la más pura sobriedad. O sea, exactamente lo mismo que descubre Nietzsche cuando abandona las ideas románticas a la base de El nacimiento de la tragedia.

En Whitman todo es mediodía y juego eterno, todo es superficie, la más profunda superficie. De ahí viene lo siniestro que mencionaba arriba, claro. Esa risa que resuena detrás del fuego eterno (en las costureras ardiendo en la fábrica de Broadway), en el rechazo a la banalidad cotidiana (en la cruzada de los niños-bomba que sepultan a NY en belleza artificial, en fuegos artificiales, obvio), en las hojas de hierba (aunque sean de clorofila sintética) y en el paso de los días memorables (en el advenimiento de lo que nos parecería la barbarie futura y que no sería sino otra interpretación moral de fenómenos, esto es, una interpretación errónea): en suma, lo que hay en Whitman y que funda la literatura americana es un Dionisos sobrio, sobrio a base de pura vida.



Fragmento de un día memorable.

Siguió mirando embobado las constelaciones. Walt Whitman lo había enviado allí a encontrar eso precisamente, y él había entendido. Creyó entender. Ese era su cielo. No era Broadway, ni el caballo de ruedines. Era la hierba y el silencio, era un campo de estrellas. Era lo que el libro le decía noche tras noche. Cuando muriese, dejaría atrás su cuerpo para convertirse en hierba. Estaría allí de ese modo para siempre. No había motivo para temerlo, porque era parte de él. Lo que había creído su vacuidad, su falta de alma, era sólo un anhelo de ese momento

miércoles, 7 de enero de 2009

pagan poiesis


[La realidad originaria del hombre implica un modo de ser que por sí mismo no es algo definido, que no es nada en concreto sino más bien una apertura, una oquedad de ser que por ello requiere la búsqueda de un darse el ser a uno mismo mediante un tránsito por esta nada que nos constituye a nosotros los hombres y al mundo, ser uno poesía viviente, voluntad de poder ejecutada en la carne y el espíritu]

[-]

[
El místico puede servirse del cuerpo sonoro de la acción divina entre todas: a saber, del poetizar; pero sabe que donde realmente es él, es ahí donde desaparece en la vacuidad espiritual de la mudez más completa; en donde el desierto del mundo desprovisto de un telos y él mismo se funden en una unidad dispersa por el todo: el místico y la nada divinizada, manifiesta en este cosmos nihilista, son uno solo; el místico fluye por entre el desierto y él es ese desierto. ]

[escucho a Björk (All neon like) y así me siento, todo en neón, mientras escribo las últimas palabras sobre mi]...fuzzz... [ tesis sobre la nada y el eclipse de lo divino en María Zambrano.]

[interferencias]

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Jean Genet: Querelle de Brest y el origen de la tropografía de lo torcido(queer) en la cultura de masas






Jean Genet es uno de esos pocos autores que han sido importantes lo mismo para cimentar tanto la construcción de la gaydad y los derechos civiles de los homosexuales, como aquellas otras formas alternativas de vida homosexual que muchas veces se han pensado como su contraparte: es decir, las prácticas torcidas, propias de lo anómalo y lo perverso.


Y digo esto, para traer a colación una discusión que no ha hecho mucho eco en la crítica de la cultura contemporánea y que, justamente, sorprende por su ausencia.

Me sirvo de Genet y de su obra, para incluir una breve reflexión sobre el lugar que han ocupado las formas de vida homosexuales alternativas frente a las imperantes y socialmente aceptadas. Pues bien, partiré de la tesis de que es en la novela Querelle de Brest, del escritor francés Jean Genet, donde se ha construido buena parte de la iconografía masiva de lo torcido, anómalo, ruin o vil de la homosexualidad, en una palabra, de lo queer, en la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX.


Creo sinceramente que Querelle de Brest es la obra paradigmática en la conformación de estos tropos psíquicos de lo torcido dentro de la homosexualidad, porque efectivamente tal ha sido su recepción, incluso ahí donde la novela ha sido utilizada para inspirar y vender ilustraciones pornográficas que no tenían otro motivo, además de la explotación mercantil, que la de conformar una nueva poética homoerótica labrada sobre las bases de la novela gráfica popular...


[ pa seguir leyendo este breve y apresurado ensayito que hice sobre Jean Genet y su Querelle, cliquea acá]




viernes, 23 de mayo de 2008

[leben im Abgrund]

man muss Flügel haben, wenn man den Abgrund liebt ...
man muss nicht hängen bleiben,
wie du, Gehängter!

Y, efectivamente, amo esa cosa ominosa pero amo más mis alas...no obstante, estoy colgado.

domingo, 6 de enero de 2008

hoy día, yo me digo: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y luego qué?

Cuando se haya conquistado técnicamente y explotado económicamente hasta el último rincón del planeta, cuando cualquier acontecimiento en cualquier lugar se haya vuelto accesible con la rapidez que se desee, cuando se pueda "asistir" simultáneamente a un atentado contra un rey de Francia y a un concierto sinfónico en Tokio, cuando el tiempo ya sólo equivalga a velociodad, instantaneidad y simultaneidad y el tiempo en tanto historia haya desaparecido de cualquier ex-sistencia de todos los pueblos, cuando al boxeador se le tenga por el gran hombre de un pueblo, cuando las cifras de millones en asambleas populares se tengan por un triunfo [...] entonces, sí, todavía entonces, como un fantasma que se proyecta más allá de todas estas quimeras, se extenderá la pregunta: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y luego qué?

[Martin Heidegger, Introducción a la metafísica]

domingo, 2 de diciembre de 2007

estampa de una estancia infernal

jamás me veo en los consejos del Cristo; ni en los consejos de los Señores, representantes del Cristo. ¿Qué era yo en el siglo pasado? Sólo hoy vuelvo a encontrarme. No más vagabundos, no más guerras vagas. La raza inferior lo ha cubierto todo -el pueblo, como dicen-; la razón, la nación y la ciencia. ¡Oh, la ciencia! Todo se ha hecho de nuevo. Para el cuerpo y para el alma -el viático- tenemos la medicina y la filosofía-los remedios de comadres y los arreglos de canciones populares. ¡Y las diversiones de los príncipes y los juegos que ellos prohibían! ¡Geografía, cosmografía, mecánica, química! ... ¡La ciencia, la nueva nobleza! El progreso. ¡El mundo marcha! ¿Por qué no había de girar? Es la visión de los números. Vamos al Espíritu. Esto es muy cierto, es oráculo esto que digo. Lo comprendo, pero como no sé explicarme sin palabras paganas… me callaré


a. rimbaud




viernes, 2 de noviembre de 2007

canibal que te quiero poeta


"Que me devuelvan el clítoris
Que me demarquen el pubis
Yo __ la lloroncita de la patria
La mas bestial de todas las posiciones
_____ la encarcelada por el cielo
La única estrella huacha de aquí

La iluminada por gendarmería
La alimentada por el placer estatal
La porfiada / sarcástica
La chorreada / poética
La enrabiada / celosa
La que piden a gritos por estas murallas del miedo"

(Poesía carcelaria, Diego Ramírez)

Un fenómeno curioso ocurre en este país: es sorprendente, pero algunos de los documentos más interesantes de la poesía contemporánea han salido de los reclusorios. El literato Rafael Pérez-Gay (cuyo apellido no tiene nada que ver con sus preferencias sexuales), ha afirmado en varias exposiciones -algunas veces en tono de broma y en otras no tanto- que es interesante que esto ocurra, pues aquí la poesía funge como demanda de una voz que no se les da a los presos. No obstante, es preocupante para la mediocre situación de la poesía contemporánea que no se hace dentro, ni quiere reflejar ese tipo de crudas realidades.
Señalo esto dentro del marco de las recientes noticias sobre José Luis Calva Zavala, "el poeta canibal", porque obviamente tiene qué ver con él.
Ahora que entra al proceso penal, José Luis Calva Zepeda se enfrenta al reto más grande de su existencia como chivo expiatorio del nihilismo social, porque en la carcel tendrá que enfrentarse con lo que ahora podría ser su mayor miedo: Los concursos nacionales de poesía carcelaria.
Aquí, "el poeta canibal" tendrá que competir con la Narcosatánica, - Sara María Aldrete Villarreal-, ganadora en varias ocasiones del concurso de cuento José Revueltas, al que cada año se convoca a la población interna de los reclusorios del país. Mismo premio que se disputó ni más ni menos que con Sergio Andrade cuando éste se encontraba preso.
Así pues, Calva Zavala tendrá que enfrentar sus poemas de la tortura y muerte contra las apuestas de La Narcosatánica y varios reincidentes más que han entrado y salido de los talleres de lectura del "Faro de Oriente" y las casas de rehabilitación social similares que se instalan con ése fin en las zonas marginales del país. Entrar y salir, porque muchos de ellos deambulan de las casas de cultura a los reclusorios a los que los confinan.
Señalo esto siguiendo una denuncia que se oye poco, pero cada vez más en el circuito de los aficionados a las letras: la preocupante situación de que la poesía mexicana no tiene grandes propuestas para el nuevo milenio, al menos no la poesía que se hace en San Ángel, la Roma o la Condesa (y aquí incluyo narrativa, lírica, novela, cuento, y el largo etc.).
Sin embargo, es claro que al "poeta canibal" le queda largo camino por recorrer en lo que a letras se refiere. Sus escritos distan mucho de estar a la altura de sus referencias: sus actos de poética violencia. Dentro de la cárcel, es seguro que se encontrará con por lo menos estos dos retos: por un lado, tendrá que demostrar que merece el título de poeta; y por otro, habrá que ver si no es literalmente tragado por los demás reclusos a sabiendas de los antecedentes criminales que lo llevan tras las rejas. En este punto, cabe la pregunta de si acaso Calva Zavala podrá realmente conservar su título de "poeta canibal" dentro del circuito de creadores de poesía más peleado en el país. Porque de no lograr afinar sus trazos y sus palabras, la memoria colectiva lo confinará a los poco recordados registros hemerográficos de la nota roja, y lo hará pensándolo sólo como canibal, y en ningún caso como poeta, impidiendo así que logre entrar a las filas dentro de las "grandes plumas" de esta nación tan poco letrada, y tan tan canibal.