"Pienso que la felicidad es la capacidad de poder ignorar una parte de la información (entiéndase información como toda experiencia de sentido) y centrar la atención en aquello que nos produce gozo, placer o alegría. Siguiendo esta lógica, la felicidad implica hacer una selección, casi inconsciente de los saberes a los que prestamos atención y a los que le damos importancia. Por ello pienso que ahora que presumo de ser muy muy féliz, sólo estoy presumiendo de mi ignorancia…."
Marriot PJ Harras
La felicidad es la sensación más difícil de describir con palabras, aunque creo que no se deja apresar tan mal en inmágenes. Quizá por eso el cine ha explotado en buena medida la capacidad de su formato para dar cuenta de este fenómeno tan extraño, se me ocurre que un ejemplo singular es el intro de "Wonder years" con toda la nostalgia familiar y la inocencia escolar de Kevin Arnold rodeado de sus amigos y seres queridos.
Sin duda el formato del súper 8 en la cámara sirve muy bien para esto, porque hace una excelente analogía con la representación psíquica de los momentos en que nos sentimos felices y lo descubrimos con mayor nitidez a la luz de un proyector sobre una páred, aunque esa pared de secuencias hermosas esté en nuestra cabeza y en ningún otro lugar.
Y quizá por ello casi siempre que recordamos la felicidad habida en tiempos pasados algo de ella se nos aparece de nuevo, de manera nebulosa como una proyección de súper 8, sí, pero con algo que remite a ese brutalidad enorme con que noquea toda felicidad, porque cuando ésta aparece con toda su fuerza apenas y da un respiro para que podamos hacer un acto reflexivo, y por eso parece que la intuimos mucho mejor en la memoria que en la piel al momento en que emerge.
Estoy seguro que por eso hay tan pocos libros o novelas que hablen sobre historias felices o sobre la felicidad como tema principal, porque las palabras son demasiado concretas para un sentimiento tan vago y difícil de ubicar.
Quizá es justo por eso que no he escrito la novela de este amor que estoy viviendo, el más grande que he vivido y el lugar del que brota esta felicidad delirante que ha hecho de este año el más feliz de los que tengo memoria, porque es un reto enorme captar cada acontecimiento por pequeño o grande que sea en un texto que le haga justicia al sentimiento que está de fondo.
Afortunadamente hay muchos modos de decir las cosas, lo que se me ocurre de pronto, aunque no tan de pronto, por cierto, es que esta felicidad que actualmente almibara mis días me tiene bastante ciego, y en efecto, difícilmente puedo ver más allá de mis narices, (´cause i can´t see further my own nose at this moment), y justamente se me ocurre que hay cosas que es mejor esbozar y dejarlas así, aludidas, sin querer agotarlas del todo, sino simplemente dejar que fluyan o en todo caso detenerlas en un momento, y sólo por un breve instante para vivirlas a profundidad, antes de irse de bruces contra la vida.
Aunque a veces esta misma ceguera que nos hace gruñir como bestias salvajes endemoniadas en entusiasmo y caprichosa alegría, nos va preparando el camino para ser un corazón desmadrado (ready to be a heartbroken), (ready to the floor), pero inevitablemente, también, nos jala y nos arrastra hacia la grandeza terrible de la belleza y la sublimidad existencial, pero ahí radica parte de la verdadera esencia de la felicidad, en invitarnos a vivir bajo el manto colorido de una ilusión que después recordaremos con nostalgia y hasta con tristeza si se llega a ir, sí, pero sobretodo con agradecimiento.
De momento no encuentro palabras claras que expresen las cosas que he pasado este año gracias a el enamoramiento pixelado en el que vivo ahora. Pero ahí está todo este caudal de emociones. Lo siento en cada cosa que hago, incluso en las conflictivas, y por el momento, aunque no puedo pensarlo bien,
sólo quiero que siga por mucho más tiempo, y que dure tanto como sea necesario, sin importar como termine o incluso haciendo de cuenta que jamás lo hará, viviendo como si las cosas no terminaran nunca, no se extraviaran en los recovecos de la memora o se quemaran como una cinta que arde sobre un proyector a base de rodarla día a día, vez tras vez.
[I don´t wanna be your friend.
I just wanna be your lover. No matter how end it, no matter how started...
Forget about your house of cards...
And I´ll do mine...]