Mostrando entradas con la etiqueta Anaïs Nin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anaïs Nin. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de agosto de 2012

.

¡Siempre la seriedad excesiva! El menor pretexto para hundirme en la tragedia. Pero sé por qué.  El pretexto es inconsecuente, pero el ansia de tragedia es una necesidad profunda. Es el descenso a las minas de carbón, la exploración. Me dejo ahogar meramente para alcanzar la Atlántida. Vieja costumbre. Mi plomada. Mi bola y cadena. Mi brújula. Mi barómetro.

Me da risa.

viernes, 15 de octubre de 2010

experimentad!

Creo realmente que si no fuera escritora, si no fuera creadora, experimentadora, hubiera sido una esposa fiel. Valoro mucho la fidelidad. Pero mi temperamento pertenece a la escritora, no a la mujer. Tal división podrá parecer infantil, pero es posible. Quitando la intensidad, el chisporroteo de ideas, queda una mujer que ama la perfección. Y la fidelidad es una de las perfecciones. Ahora lo encuentro tonto y poco inteligente porque tengo planes de más alcance en mente. La perfección es una cosa estática y yo reboso de movimiento. La esposa fiel no es más que una fase, un momento, una metamorfosis, una condición.

(Anaïs Nin, Diarios, diciembre de 1931)