lunes, 15 de octubre de 2012

Estrechez de corazón

Gray would be the colour if I had a heart 




If I had a heart I could love you





viernes, 12 de octubre de 2012

la hora del gato



Qué terrible es la hora del gato. La hora del gato es cualquier hora en la que busco tu cara. Tu cara que por años me hizo frente por más tiempo que la mía. Estaba tan acostumbrado a verla que era casi mi principio de identidad. Mis días se narraban con tu cuerpo desplazándose por el departamento, eras pura escritura en technicolor. La hora del gato no es precisamente mala, pero pesa; dota de cierta densidad las horas y los minutos. Incluso los juguetes se tornan malvados. Te reclaman. Y lo peor de todo, me asalta el abismo poético -barato- de adolescente suburbano. Maldita hora del gato. Espectral. Espectral en un registro sonoro, pues busco ese `meawww´ que lanzabas entrecerrando los ojos y levantando la trompita... Te quiero escuchar mientras cierro un libro o un cómic acostado en mi cama. Pero no hay nada de gato. Gato no more. En fin... Abro Secret Invasion, huelo la tinta y pienso lo que me decías hace poco: "esta Biblioteca Marvel es el Así soy y qué de los cómics." Embrace the change. Eso trato de hacer cada día. Es más, ya me sé mi rutina: "No pienses en él", "Estás pensando en él, deja de hacerlo", "¿Otra vez, wey?, ¡ya no mames!" Y lo peor de todo: funciona. Me sorprendo cantando mientras cocino para Tania, o bailando mientras escucho música (Grimes -no sale de mi cabeza-, Lykke Li, Bach, Mahler, Feist y PJ Harvey han sido mi suelo en estos últimos meses). Pero no quiero acostumbrarme del todo; de repente me da vértigo no escuchar los maullidos, saber que me estoy desplazando y ya ni siquiera a otro nombre, sino a un cuidado de mí, que bien puede tacharse de madurez -en el fondo me surge la duda, pues pienso que sí, y eso me resulta increíble-, pero bien puede ser algo más... Extraño cuando la hora del gato era toda la tarde y la noche. Sobre todo ahora, que por mucho que intento no recuerdo tus defectos, pero sé que estoy más feliz, incluso en días en los que estoy taciturno y sombrío como hoy... Pero pienso en ti, mucho, mucho mucho... Gato. 

martes, 2 de octubre de 2012

Genesis

My heart will never be                   My heart will never be
    will never see                                     will never see         will never know                                will never know

Oh, heart                            Everything
And then it falls                                                        Everything
And then I fall                            Everything
And then I know                                Everything

Holding on, 
                  I´am a vagabond             It´s always different

 I´m the one who fall





Séneca insiste al respecto: la práctica de sí implica la lectura, pues nadie sería capaz de saber extraer todo cuanto hay en su propio fondo, ni de dotarse por sí mismo de los principios de razón que son indispensables para conducirse: como guía o como ejemplo, el auxilio de los otros es necesario. Pero es necesario no disociar lectura y escritura; se debe recurrir "una tras otra" a estas dos ocupaciones y "templar la una mediante la otra". Si escribir demasiado agota (Séneca está pensando aquí en el trabajo del estilo), el exceso de lectura dispersa: "Disipa la multitud de libros". Si uno pasa sin cesar de libro en libro, sin detenerse jamás, sin retornar de cuando en cuando a la colmena con su provisión de néctar, y, por tanto, sin tomar notas ni constituirse por escrito un tesoro de lectura, se expone a no retener nada, a dispersarse a través de pensamientos diferentes y olvidarse de sí mismo. 





lunes, 1 de octubre de 2012

Brechas maltrechas

Brechas
       brechas bien hechas
cada que besas a esos putitos.

      Pero por favor
no me vengas con tus
               no-te-olvido
cuando te lo encuentras en las fiestas.


afirmar el azar


Valor de la diferencia. Contra la dialéctica hegeliana. Deleuze presenta a Nietzsche como el máximo destructor de la dialécticahegeliana. Para Deleuze la dialéctica requiere de dos negaciones para producir un fantasma de afirmación (identidad de la identidad y la no-identidad). Si bien de la contradicción tesis/antítesis surge una imagen de la positividad, ésta, en palabras de Deleuze, es “el sí del asno”: el asno cree afirmar porqueasume, pero lo que asume son productos de lo negativo. En la dialéctica hegeliana los contrarios se reconcilian en detrimento de la diferencia. Se intenta superar la diferencia como si fuera un estigma que hay que disolver enun forzoso acuerdo. 

¿A qué recurre Nietzsche para desplazar a la dialéctica? A la afirmación del azar en el lanzamiento de dados, es decir, en el eterno retorno de la diferencia. Cuando lanzamos los dados, afirmamos el azar entero, las azarosas combinaciones que surjan, sean cuales fueren los números. Cada vez que los dados vuelvan a caer afirmaremos el eterno retorno de la diferencia, porque en cada lanzamiento la combinación será distinta. La repetición de cada tirada produce la novedad y la diferencia. Es nuestra forma de decir “sí” a la existencia, a la realidad tal como aparece, sea favorable a nosotros o no, en cada acontecimiento. Entroncando con el amor al destino de los estoicos, amar lo que sucede en tanto sucede es amar la existencia, es afirmar el azar. Todo lo que sucede está a la altura del azar. Hagamos de la voluntad de vida nuestra filosofía para sacar provecho de las contrariedades. Cuando las cosas salen mal se suele perder la visión correcta de lo que se hizo y de lo que ocurrió; se debe afirmar tanto más algo que haya fallado porque ha fallado, porque forma parte de mi ética. El primer paso de la liberación es la victoria sobre el resentimiento. Transformar todo “fue” en un “así debía ser” es el modo de no hacer de la herida una objeción para la felicidad.


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Algunas frases me dan cosa, no le hacen justicia a Hegel, ni a Nietzsche, ni a Deleuze ni a los estoicos. Pero me gusta la idea de fondo.