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sábado, 3 de abril de 2010

¿Qué es Ilustración? - Immanuel Kant

La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.


La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea. Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, fuera de ser penoso, aquellos tutores ya se han cuidado muy amablemente de tomar sobre sí semejante superintendencia. Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia.


Por tanto, a cada hombre individual le es difícil salir de la minoría de edad, casi convertida en naturaleza suya; inclusive, le ha cobrado afición. Por el momento es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le deja hacer dicho ensayo. Los grillos que atan a la persistente minoría de edad están dados por reglamentos y fórmulas: instrumentos mecánicos de un uso racional, o mejor de un abuso de sus dotes naturales. Por no estar habituado a los movimientos libres, quien se desprenda de esos grillos quizá diera un inseguro salto por encima de alguna estrechísima zanja. Por eso, sólo son pocos los que, por esfuerzo del propio espíritu, logran salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con seguro paso.


Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, hasta entre los tutores instituidos por la confusa masa. Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo. Notemos en particular que con anterioridad los tutores habían puesto al público bajo ese yugo, estando después obligados a someterse al mismo. Tal cosa ocurre cuando algunos, por sí mismos incapaces de toda ilustración, los incitan a la sublevación: tan dañoso es inculcar prejuicios, ya que ellos terminan por vengarse de los que han sido sus autores o propagadores. Luego, el público puede alcanzar ilustración sólo lentamente. Quizá por una revolución sea posible producir la caída del despotismo personal o de alguna opresión interesada y ambiciosa; pero jamás se logrará por este camino la verdadera reforma del modo de pensar, sino que surgirán nuevos prejuicios que, como los antiguos, servirán de andaderas para la mayor parte de la masa, privada de pensamiento.


Sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El financista: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe! (Un único señor dice en el mundo: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced!) Por todos lados, pues, encontramos limitaciones de la libertad. Pero ¿cuál de ellas impide la ilustración y cuáles, por el contrario, la fomentan? He aquí mi respuesta: el uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres. El uso privado, en cambio, ha de ser con frecuencia severamente limitado, sin que se obstaculice de un modo particular el progreso de la ilustración.


Entiendo por uso público de la propia razón el que alguien hace de ella, en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectores. Llamo uso privado al empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o de una función que se le confía. Ahora bien, en muchas ocupaciones concernientes al interés de la comunidad son necesarios ciertos mecanismos, por medio de los cuales algunos de sus miembros se tienen que comportar de modo meramente pasivo, para que, mediante cierta unanimidad artificial, el gobierno los dirija hacia fines públicos, o al menos, para que se limite la destrucción de los mismos. Como es natural, en este caso no es permitido razonar, sino que se necesita obedecer. Pero en cuanto a esta parte de la máquina, se la considera miembro de una comunidad íntegra o, incluso, de la sociedad cosmopolita; en cuanto se la estima en su calidad de docto que, mediante escritos, se dirige a un público en sentido propio, puede razonar sobre todo, sin que por ello padezcan las ocupaciones que en parte le son asignadas en cuanto miembro pasivo. Así, por ejemplo, sería muy peligroso si un oficial, que debe obedecer al superior, se pusiera a argumentar en voz alta, estando de servicio, acerca de la conveniencia o inutilidad de la orden recibida. Tiene que obedecer.


Pero no se le puede prohibir con justicia hacer observaciones, en cuanto docto, acerca de los defectos del servicio militar y presentarlas ante el juicio del público. El ciudadano no se puede negar a pagar los impuestos que le son asignados, tanto que una censura impertinente a esa carga, en el momento que deba pagarla, puede ser castigada por escandalosa (pues podría ocasionar resistencias generales). Pero, sin embargo, no actuará en contra del deber de un ciudadano si, como docto, manifiesta públicamente sus ideas acerca de la inconveniencia o injusticia de tales impuestos. De la misma manera, un sacerdote está obligado a enseñar a sus catecúmenos y a su comunidad según el símbolo de la Iglesia a que sirve, puesto que ha sido admitido en ella con esa condición. Pero, como docto, tiene plena libertad, y hasta la misión, de comunicar al público sus ideas --cuidadosamente examinadas y bien intencionadas-- acerca de los defectos de ese símbolo; es decir, debe exponer al público las proposiciones relativas a un mejoramiento de las instituciones, referidas a la religión y a la Iglesia. En esto no hay nada que pueda provocar en él escrúpulos de conciencia. Presentará lo que enseña en virtud de su función --en tanto conductor de la Iglesia-- como algo que no ha de enseñar con arbitraria libertad, y según sus propias opiniones, porque se ha comprometido a predicar de acuerdo con prescripciones y en nombre de una autoridad ajena. Dirá: nuestra Iglesia enseña esto o aquello, para lo cual se sirve de determinados argumentos. En tal ocasión deducirá todo lo que es útil para su comunidad de proposiciones a las que él mismo no se sometería con plena convicción; pero se ha comprometido a exponerlas, porque no es absolutamente imposible que en ellas se oculte cierta verdad que, al menos, no es en todos los casos contraria a la religión íntima. Si no creyese esto último, no podría conservar su función sin sentir los reproches de su conciencia moral, y tendría que renunciar. Luego el uso que un predicador hace de su razón ante la comunidad es meramente privado, puesto que dicha comunidad sólo constituye una reunión familiar, por amplia que sea. Con respecto a la misma, el sacerdote no es libre, ni tampoco debe serlo, puesto que ejecuta una orden que le es extraña. Como docto, en cambio, que habla mediante escritos al público, propiamente dicho, es decir, al mundo, el sacerdote gozará, dentro del uso público de su razón, de una ilimitada libertad para servirse de la misma y, de ese modo, para hablar en nombre propio. En efecto, pretender que los tutores del pueblo (en cuestiones espirituales) sean también menores de edad, constituye un absurdo capaz de desembocar en la eternización de la insensatez.


Pero una sociedad eclesiástica tal, un sínodo semejante de la Iglesia, es decir, una classis de reverendos (como la llaman los holandeses) ¿no podría acaso comprometerse y jurar sobre algún símbolo invariable que llevaría así a una incesante y suprema tutela sobre cada uno de sus miembros y, mediante ellos, sobre el pueblo? ¿De ese modo no lograría eternizarse? Digo que es absolutamente imposible. Semejante contrato, que excluiría para siempre toda ulterior ilustración del género humano es, en sí mismo, sin más nulo e inexistente, aunque fuera confirmado por el poder supremo, el congreso y los más solemnes tratados de paz. Una época no se puede obligar ni juramentar para poner a la siguiente en la condición de que le sea imposible ampliar sus conocimientos (sobre todo los muy urgentes), purificarlos de errores y, en general, promover la ilustración. Sería un crimen contra la naturaleza humana, cuya destinación originaria consiste, justamente, en ese progresar. La posteridad está plenamente justificada para rechazar aquellos decretos, aceptados de modo incompetente y criminal. La piedra de toque de todo lo que se puede decidir como ley para un pueblo yace en esta cuestión: ¿un pueblo podría imponerse a sí mismo semejante ley? Eso podría ocurrir si por así decirlo, tuviese la esperanza de alcanzar, en corto y determinado tiempo, una ley mejor, capaz de introducir cierta ordenación. Pero, al mismo tiempo, cada ciudadano, principalmente los sacerdotes, en calidad de doctos, debieran tener libertad de llevar sus observaciones públicamente, es decir, por escrito, acerca de los defectos de la actual institución. Mientras tanto --hasta que la intelección de la cualidad de estos asuntos se hubiese extendido lo suficiente y estuviese confirmada, de tal modo que el acuerdo de su voces (aunque no la de todos) pudiera elevar ante el trono una propuesta para proteger las comunidades que se habían unido en una dirección modificada de la religión, según los conceptos propios de una comprensión más ilustrada, sin impedir que los que quieran permanecer fieles a la antigua lo hagan así-- mientras tanto, pues, perduraría el orden establecido. Pero constituye algo absolutamente prohibido unirse por una constitución religiosa inconmovible, que públicamente no debe ser puesta en duda por nadie, aunque más no fuese durante lo que dura la vida de un hombre, y que aniquila y torna infecundo un período del progreso de la humanidad hacia su perfeccionamiento, tornándose, incluso, nociva para la posteridad. Un hombre, con respecto a su propia persona y por cierto tiempo, puede dilatar la adquisición de una ilustración que está obligado a poseer; pero renunciar a ella, con relación a la propia persona, y con mayor razón aún con referencia a la posteridad, significa violar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad. Pero lo que un pueblo no puede decidir por sí mismo, menos lo podrá hacer un monarca en nombre del mismo. En efecto, su autoridad legisladora se debe a que reúne en la suya la voluntad de todo el pueblo. Si el monarca se inquieta para que cualquier verdadero o presunto perfeccionamiento se concilie con el orden civil, podrá permitir que los súbditos hagan por sí mismos lo que consideran necesario para la salvación de sus almas. Se trata de algo que no le concierne; en cambio, le importará mucho evitar que unos a los otros se impidan con violencia trabajar, con toda la capacidad de que son capaces, por la determinación y fomento de dicha salvación.

Inclusive se agravaría su majestad si se mezclase en estas cosas, sometiendo a inspección gubernamental los escritos con que los súbditos tratan de exponer sus pensamientos con pureza, salvo que lo hiciera convencido del propio y supremo dictamen intelectual --con lo cual se prestaría al reproche Caesar non est supra grammaticos-- o que rebajara su poder supremo lo suficiente como para amparar dentro del Estado el despotismo clerical de algunos tiranos, ejercido sobre los restantes súbditos.


Luego, si se nos preguntara ¿vivimos ahora en una época ilustrada? responderíamos que no, pero sí en una época de ilustración. Todavía falta mucho para que la totalidad de los hombres, en su actual condición, sean capaces o estén en posición de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento, sin acudir a extraña conducción. Sin embargo, ahora tienen el campo abierto para trabajar libremente por el logro de esa meta, y los obstáculos para una ilustración general, o para la salida de una culpable minoría de edad, son cada vez menores. Ya tenemos claros indicios de ello. Desde este punto de vista, nuestro tiempo es la época de la ilustración o "el siglo de Federico".

Un príncipe que no encuentra indigno de sí declarar que sostiene como deber no prescribir nada a los hombres en cuestiones de religión, sino que los deja en plena libertad y que, por tanto, rechaza al altivo nombre de tolerancia, es un príncipe ilustrado, y merece que el mundo y la posteridad lo ensalce con agradecimiento. Al menos desde el gobierno, fue el primero en sacar al género humano de la minoría de edad, dejando a cada uno en libertad para que se sirva de la propia razón en todo lo que concierne a cuestiones de conciencia moral. Bajo él, dignísimos clérigos --sin perjuicio de sus deberes profesionales-- pueden someter al mundo, en su calidad de doctos, libre y públicamente, los juicios y opiniones que en ciertos puntos se apartan del símbolo aceptado. Tal libertad es aún mayor entre los que no están limitados por algún deber profesional. Este espíritu de libertad se extiende también exteriormente, alcanzando incluso los lugares en que debe luchar contra los obstáculos externos de un gobierno que equivoca sus obligaciones. Tal circunstancia constituye un claro ejemplo para este último, pues tratándose de la libertad, no debe haber la menor preocupación por la paz exterior y la solidaridad de la comunidad. Los hombres salen gradualmente del estado de rusticidad por propio trabajo, siempre que no se trate de mantenerlos artificiosamente en esa condición.


He puesto el punto principal de la ilustración --es decir, del hecho por el cual el hombre sale de una minoría de edad de la que es culpable-- en la cuestión religiosa, porque para las artes y las ciencias los que dominan no tienen ningún interés en representar el papel de tutores de sus súbditos. Además, la minoría de edad en cuestiones religiosas es la que ofrece mayor peligro: también es la más deshonrosa. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esa libertad llega todavía más lejos y comprende que, en lo referente a la legislación, no es peligroso permitir que los súbditos hagan un uso público de la propia razón y expongan públicamente al mundo los pensamientos relativos a una concepción más perfecta de esa legislación, la que puede incluir una franca crítica a la existente. También en esto damos un brillante ejemplo, pues ningún monarca se anticipó al que nosotros honramos.


Pero sólo alguien que por estar ilustrado no teme las sombras y, al mismo tiempo, dispone de un ejército numeroso y disciplinado, que les garantiza a los ciudadanos una paz interior, sólo él podrá decir algo que no es lícito en un Estado libre: ¡razonad tanto como queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced! Se muestra aquí una extraña y no esperada marcha de las cosas humanas; pero si la contemplamos en la amplitud de su trayectoria, todo es en ella paradójico. Un mayor grado de libertad civil parecería ventajoso para la libertad del espíritu del pueblo y, sin embargo, le fija límites infranqueables. Un grado menor, en cambio, le procura espacio para la extensión de todos sus poderes. Una vez que la Naturaleza, bajo esta dura cáscara, ha desarrollado la semilla que cuida con extrema ternura, es decir, la inclinación y disposición al libre pensamiento, ese hecho repercute gradualmente sobre el modo de sentir del pueblo (con lo cual éste va siendo poco a poco más capaz de una libertad de obrar) y hasta en los principios de gobierno, que encuentra como provechoso tratar al hombre conforme a su dignidad, puesto que es algo más que una máquina.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Literatura y ontología. Trazos para una comprensión filosófica de la poesía.


Introducción


I. Zambrano. La poesía y el sueño de la historia

1.1 La palabra y los sueños

1.1.1 La atemporalidad de los sueños

1.1.2 Los sueños de la persona y los sueños de la psique

1.1.3 Persona y personaje: la legitimidad poética del soñar


1.2 Argumento y tiempo

1.2.1 La tragedia en el personaje autor: Antígona

1.2.2 La novela y la soledad: del Quijote a Proust

1.2.3 La novela en Kafka: la tragedia de la Modernidad


II. Ricoeur. Tiempo y narración en el relato de ficción

  1. Los tiempos y su re-presentación

    1. Tiempo cosmológico y tiempo fenomenológico

    2. El tiempo de la conciencia: Proust, Woolf y Lispector

    3. El tiempo “fantástico”: Rulfo y Conrad

    4. El tiempo fragmentado: Faulkner, Cuningham y Arenas

III. Deleuze. Cartografías poéticas

    1. ¿Qué es una literatura menor?

      1. Re-territorialización y des-territorialización en literatura: Kafka y Joyce.

      2. La memoria y los signos. Proust: los nombres y el mundo recobrado


    1. Dispositivos poéticos

3.2.1 ¿Mecánico o maquínico?: La metáfora de la biblioteca en Borges

3.2.2 Rizoma y actualidad: La poética intempestiva de Burroughs


Conclusiones

______



Originalmente, éste sería el índice de mi tesis de maestría. Hoy lo veo como un texto que se quedó en mi cabeza, o que salió editado únicamente en chaquetas mentales o en pláticas de café con alguno que otro amigo de mi -pobre y triste- sabiduría de dos pesos. Mi principal problema con este texto non-nato, ahora, es que lo veo como un espejo arquitectónico -aunque no temático- de mi tesis de licenciatura: la estructura, la metodología prevista, el acompasado, el acento melan-cólico-esperanzador, la fotografía en claroscuros, grises, azules y verdes (románticos).

Pero ya está hecho, lo abandono y quedo con la misma intriga con la que se quedaron esas personas que leyeron el proyecto con algún ápice de entusiasmo. Porque lo cierto es que esta tesis no la escribiré yo. Aunque ahora que la reencuentro me tienta, pero ya no estoy ahí.

Lo que traigo en mente se parece más a un panal que a un edificio de tres pisos, pero no es la arquitectura lo que le queda cerca, son otros terrenos, justo -me parece- que está compuesto con cartografías y con intensidades, y no con niveles, ni cuartos aislados. Quizá sí tenga algo de músico y de cartógrafo, o lo descubro o me doy en la madre, ya lo veremos.

Por lo pronto: Ricoeur: descartado, ya habrá ocasión; Zambrano: definitivamente revisitada -simplemente no puedo dejarla, y me alegro por ello-, pero creo que sonará distinta a La nada y el eclipse de lo divino, simplemente ya la escucho en otro registro, en un espectro desfasado, más cerca de Schoenberg que de Chopin; a Deleuze lo invoco con ansiedad -y no viene, je- tiene mucho de acontecimiento mesiánico, sin duda, ha de aparecer pronto, lo sé; (Guattari, Nietzsche, Heidegger, Schlegel, Plotino, Adorno, Ortega, Hegel, Benjamin y sobre todo Spinoza serán paisaje sonoro, desgraciadamente en tercer plano pero serán una escenografía genial).

Ahora sólo me faltan el martillo, el arco y la lira. Las notas del ritornello ya suenan y las escucho mucho mejores que las campanas navideñas...., que no por mucho villancico se me quita lo grinch.ero, ¡eso sí que no!...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Eterno Ritornello







El laberinto no es más de arquitectura, ha devenido sonoro y músico. Fue Schopenhauer quien definió la arquitectura en función de dos fuerzas, las de cargar y las de ser cargado, soporte y carga, incluso si tienden a confundirse. Pero la música aparece cuando Nietzsche se separa cada vez más del viejo embustero Wagner, el encantador: ella es lo Ligero. ¿No testimonia toda la historia triangular de Ariadna una levedad antiwagneriana, más cercana a Offenbach y a Strauss que a Wagner? Lo que es esencialmente propio de Dionisos músico es hacer saltar los techos, hacer oscilar las vigas. Sin duda hay algo ahí de la música de Apolo, y también de la de Teseo; pero es una música que divide según los territorios, los medios, las actividades, las costumbres: canto de trabajo, canto de marcha, canto de danza, canto para el descanso, canto para beber, canto de cuna..., casi pequeñas “cantinelas”, cada una con su peso. Para que la música se libere será necesario pasar al otro lado, donde los territorios tiemblan, las arquitecturas se hunden, las costumbres se confunden, donde se libera un poderoso canto de la Tierra, el gran ritornello que transforma y hace regresar todos los aires que ella traslada. Dionisos no conoce otra arquitectura que la de los caminos y las travesías. ¿No era esto ya lo propio del lied, salir del territorio a la llamada del viento de la tierra? Todos los hombres superiores dejan su dominio y se dirigen hacia la gruta de Zaratustra. Pero solo el ditirambo se extiende sobre la tierra y la desposa. Dioniso no tiene ya territorio porque él está sobre la tierra por doquier. El laberinto sonoro es el canto de la tierra, el Ritornello, el eterno retorno en persona.

martes, 27 de octubre de 2009

vir.us artistic.us [cepas anticuradurías]

cualquier agenciamiento maquínico de deseo es a su vez una infección perversa;

la cura reterritorializante del síntoma maquínico es precisamente la articulación de un discurso que le dé nombre y fecha, un estrato o un punto al movimiento maquínico que se trata de curar;

ante esta reterritorialización, el agenciamiento se ve obligado a funcionar como un vir.us, un virus que es muchos virus, un vir.us que pueda devenir vir.them: es decir, generar funciones de matematización virulienta, reproducción geométrica, infinitesimal o aritmética incluso, pero siempre mutable;

la curaduría no se hace esperar, hará hablar al agenciamiento por medio de la violencia o la persuasión lingüística, e incluso sacará tanta información como sea posible a los agentes de la desterritorialización; ese es el objetivo del secuestro tortuoso. No obstante, la maquinaria del lenguaje no consigue frenar la fragmentación de los engranajes perpetrada por los vir.us en el cuerpo sin órganos; mismo que -durante el proceso de infección- mantiene tanto la estratificación molar (su cuerpo), como su flujo molecular (los órganos) en un proceso (kafkiano) de tensión y distensión;

la curaduría museográfica tiende a generar discursos de síntomas dispersos porque esa es su función de reproducción geométrica: reproducir el cuerpo sin órganos en las cadenas de los virus para articular unidad en su heterogenidad;

los vir.us, que ya siempre somos nosotros mism.us, i.e., todos los nosotros que en ese us cabem.us no tenemos más opción que mutar. si tanto la polución (la expulsión nocturna inconsciente de fluidos, el agenciamiento maquínicolectivo de las enunciaciones incnoscientes del cuerpo sin órganos) como la polution (la contaminación molecular de los estratos) impulsan sus intensidades desde la heterogenidad a partir del devenir-otros, es importante hacer incapie tanto en la necesidad de la curaduría, pero sin dejar de lado la importancia de la proliferación de series y cepas siempre distintas;

toda curaduría tiende sus ramas a lo aborescente;

toda cepa del arte mutado (mash-up/bastard-pop) tiende a lo rizomático;

lunes, 24 de agosto de 2009

cartografías poéticas (lado b)

...el lenguaje es a un tiempo la casa del ser y la morada de la esencia del hombre. Sólo porque el lenguaje es la morada de la esencia del hombre pueden los hombres o cualquier humanidad histórica no estar en casa en su lenguaje, de tal modo que el lenguaje se convierte para ellos en la recámara de sus manipulaciones.

[Carta sobre el humanismo]
M. Heidegger


Me parece -y eso intentaré hacer en mi texto sobre Deleuze para mi tesis de maestría- que hay que pensar Kafka, por una literatura menor, de Deleuze y Guattari como una respuesta afirmada de esta sentencia heideggeriana.

jueves, 4 de junio de 2009

Heidegger - [dialéctica de lo sagrado]

“La tierra hace que toda penetración a su interior se estrelle contra ella. Convierte la impertinencia del cálculo en destrucción (…) La tierra sólo se abre e ilumina como es ella misma allí donde se preserva y se conserva como esencialmente infranqueable, retrocediendo ante cada descubrimiento, es decir, que siempre se mantiene cerrada. Todas las cosas de la tierra, ella misma en su totalidad, fluyen en una armonía alternativa. Pero este confluir no es desaparecer. Corre aquí la corriente, de suyo mansa, del deslindar, que deslinda cada ente presente en su presencia. Así hay en cada cosa que se cierra el mismo no-conocerse a sí. La tierra es lo que tiene por esencia ocultarse a sí misma. Hacer la tierra quiere decir: hacerla patente como ocultante de ella misma.”

“El mundo no es el mero conjunto de cosas existentes contables o incontables, conocidas o desconocidas. Tampoco es el mundo un marco imaginado para encuadrar el conjunto de lo existente. El mundo se mundaniza y es más existente que lo aprensible y lo perceptible, donde nos creemos en casa. Nunca es el mundo un objeto ante nosotros que se pueda mirar (…) El mundo se mundaniza ahí donde caen las decisiones esenciales de nuestra historia, unas veces aceptadas por nosotros, otras abandonadas, desconocidas y nuevamente planteadas (…) En la mundanización se forma aquel ámbito por el que es conferida o negada la protectora gracia de los dioses. También la fatalidad de la ausencia del dios es un modo en como el mundo se mundaniza

Hegel -dialéctica de lo sagrado-



"En general podemos [...] decir que el tema propio de la tragedia originaria (der ursprünglichen tragödie) es lo divino; pero no lo divino tal como esto constituye el contenido de la consciencia religiosa como tal, sino tal como interviene en el mundo, en la acción individual, no obstante sin merma de esta realidad efectiva de su carácter sustancial y sin verse transformado en lo contrario a sí. En esta forma la sustancia espiritual del querer y del consumar es lo ético (das Sittliche). Pues lo ético, si lo concebimos en su solidez inmediata y no sólo desde la perspectiva de la reflexión subjetiva como lo formalmente moral (als das formell Moralische), es lo divino en su realidad mundana (in seiner weltlichen realität), lo sustancial cuyos aspectos tanto particulares como esenciales ofrecen el contenido motor de la acción verdaderamente humana y explicitan y hacen efectivamente real en la acción misma esta su esencia"

Zambrano -dialéctica de lo sagrado-




"En el modo de vivir humano es decisivo el tiempo. Y el tiempo en que vivimos parece ser el resultado de una escisión de un tiempo unitario en que el transcurrir no produjera la caída constante del presente en un fondo oculto, un tiempo unitario y múltiple albergue de lo real y de su germinación inacabable; un transcurrir mediador, manifestante, del que ha quedado una inevitable trascendencia que recoge la memoria en estado de esperanza. Y de donde brota el irresistible afán nacido de la nostalgia avivada por la esperanza, de haberlo perdido, que si en algún arte se refleja privilegiadamente, es en la poesía. Pues que ella tiende a procurar la posible resurrección desde este tiempo en decadencia donde nuestra vida se extiende en un avanzar que tanto tiene de huída y tanto de condenatorio."


martes, 26 de mayo de 2009

La voz de Zambrano -parte I- [ ¿Y los ecos de Nietzsche? ]

Ya a distancia del tiempo en que me decidí a escribir sobre ella, tras haber acabado las versiones finales de mi tesis, tras haber escrito el proyecto de maestría y con ello saber, en buena medida, cuál será el punto medular de mis reflexiones filosóficas institucionales por lo menos de aquí a dos años, siento que empiezo, apenas, a sentir realmente la influencia del pensamiento de María Zambrano.

Es algo bastante curioso porque casi siempre había pensado que su voz era el eco donde se encontraban las apuestas de Nietzsche, Heidegger, Spinoza, Plotino y algunos otros filósofos que casi siempre me han llamado la atención. Esto es un poco lamentable, no puedo negarlo, y por ello creo que tengo que aceptar que no es sino hasta hoy que logro ubicar de manera más o menos nítida su postura personal. Aunque también podría argüír que su voz no es precisamente la música más fácil de escuchar.

Y esto lo digo porque hoy día ya no creo en absoluto que su voz sea un mero eco, una repetición fantasmal de una voluntad ajena. Y a pesar que sigo encontrandola cerca de Nietzsche, creo vislumbrarla ya desde lugares muy lejanos de los que, en un principio, creía que eran el punto de encuentro entre el bigotón de Sils María y la malagueña exiliada.

Al principio, creo recordar, según mis primeros escritos sobre ella, suponía a su filosofía como deudora innegable del vitalismo nietzscheano; ese que invita a ubicar el conocimiento sobre el mundo en términos de vivencias y pasiones, y no desde el saber frío y lejano de las ciencias duras, o sea, un saber que predispone la vida a la creación afirmada a pesar del contexto trágico que pueda existir, y aunque la filosofía de Zambrano piensa lo humano en términos de creación y al mundo en términos de tragedia, cada vez la veo más lejos de Nietzsche.

Hoy tengo la sensación de que la creación afirmada -en eterno retorno- es una perspectiva netamente nietzscheana, una visión que está latente desde El nacimiento de la tragedia, que se agudiza con La gaya ciencia, y encuentra su final en el Zaratustra. Y si mal no recuerdo, esta idea queda en suspenso al final del Zaratustra y no aparecerá de nuevo sino hasta los parágrafos preparatorios para La voluntad de poder, cuando Nietzsche se encuentre al borde de la locura de la que no volverá. Porque el Nietzsche que viene después del Zaratustra es quizá el Nietzsche más oscuro, el más fuerte y destructor, el que siembra las sospechas que mejor moverán los cimientos del cristianismo y el racionalismo occidental: ahí están Genealogía de la moral, Más allá del bien y del mal y El anticristo, para dar un ejemplo de esto que digo. Es un Nietzsche totalmente ajeno a la creación, lejano en todo a su construcción con el martillo del pensar, que se sirve de dicha herramienta más para moler ruinas que para levantar ídolos. El pensar trágico no aparece en estos textos, la secuencia de estos libros es una serie de golpes para Occidente y aquí Nietzsche ni siquiera ofrece la opción salvífica de la poesía salvadora.

Con todo esto únicamente quiero hacer notar que el cúmulo de palabras de Nietzsche sobre el pensar trágico se puede resumir a dos cosas: afirmar la vida y la belleza de su abismo, o la otra, la realmente oscura, la de darse de tope con el lado terrible de las cosas, y ante ello, mofarse del mal desde el mal mismo, cambiando con este acto la genealogía de ese padecimiento, sí, pero no por ello se afirma que lo terrible desaparezca, simplemente se le incorpora, se le adhiere al cuerpo como una extremidad más. Esa es la cara más perversa de Nietzsche, la del sátiro Sileno, la que dice sí y dice no. La que dice sí en términos de masoquismo, y la que dice no, en términos de "nada pierdo", y que si se ríe ante ambas posturas es porque sabe de la felicidad que crece con el peligro -como diría Hôlderlin-.

Ahora bien, vamos con Zambrano. Zambrano está muy lejos de estas dos nociones, de estos dos modos de enfrentamiento ante la vida. Me parece que Zambrano es mucho más oscura que Nietzsche. En Zambrano no hay aves de presa, que son una figura con la que Nietzsche salva la vivencia gozosa del horror; para Zambrano construir el nido sobre el abismo es viable, mas no otorga ninguna felicidad. Zambrano es en el fondo una cristiana quizá en luto permanente. El mundo es un valle de lágrimas y al parecer nada lo va a cambiar: no lo hará Dios, pues ha muerto, y no lo hará el hombre, pues es una quimera flaca y débil, lo ha sido así hasta ahora. El mundo sólo crecerá en oscuridad y Zambrano lo sabe, la esperanza de la Aurora se queda como esperanza. No habrá revelación divina en este desierto, el superhombre es un rey mendigo que alucina poderes que jamás tendrá. Nietzsche y Hegel hacen lo mismo: delirar ante la barbarie de la noche oscura. Ambos están ávidos de dioses y eso los deja en un plano mucho más feliz que el que jamás ha de alcanzar Zambrano. Y a todo esto, ¿a qué viene esto?, ¿a qué viene la soledad de Zambrano? Creo que la soledad es una condición elemental para entender a Zambrano, la principal tesis de "Persona y democracia" es la que afirma que el hombre tiene que desembarazarse de proyectos políticos si estos amenazan contra su inherente libertad, y que de la democracia apenas y conocemos el nombre, pues la confundimos con cualquier estado liberalista-esclavista (pero creo que eso lo han venido repitiendo desde Hobbes, a pesar de los acentos, posturas y matices); lo que aporta Zambrano es el análisis contextualizado en una estructura sacrificial, donde la Historia y la Democracia fungen como dioses, y las personas como carne para sacrificio a dichas entidades; y ya en este ámbito, creo que lo más rescatable es aquello que dice de la soledad, la soledad del hombre ante el mundo. Es una especie de existencialismo con dos rayitas arriba en la tragicidad. La soledad es la versión personalista de la nada ontológica.

Si de algo supo Zambrano, fue de soledades, muchos tipos. Las padeció en España, en Chile, en México, en Cuba, en Suiza, en Italia y, al final como al comienzo, de nuevo en España. Todo su trayecto fue el de alguien que no encontró terreno firme al cual asirse, precisamente porque ya no lo hay, y su visión era demasiado profunda para poder pasar por entre ruinas con la sonrisa feliz y demente del Nietzsche dionisiaco o el Heidegger indiferente al mundo: el Heidegger resentido con el mundo sin Dios, él que siempre fue un teólogo frustrado -el Papa jubilado del Zaratustra-.

La soledad de Zambrano es, además, una soledad ante el mundo, que pierde el mundo total y se queda con apenas lo que las propias manos pueden agarrar de él.

En Zambrano hay un dolor por el mundo que se desploma y que no deja lugar a que otras visiones se asienten. Zambrano es más oscura que Nietzsche o que Heidegger, porque el dolor por el fracaso de Europa (Occidente) no desaparece a bien. Ante la muerte de Dios, el solitario de Sils María es un niño que sale a jugar al mundo, un niño que juega en la playa a construir castillos de arena en plena penumbra; sin embargo, Zambrano vacila en su andar, incluso en la aurora, zambrano, cuando se acerca a su soledad -dejando de lado su razón poética- sufre su camino a cada instante. No tiene, ni quiere tener, los pies ligeros de Zaratustra...

viernes, 3 de abril de 2009

y el miedo a nadia [ perdonar. lo imposible ]

"En el Iom Kippur celebrado por el judaísmo, perdura una sensibilidad que hace del acto de perdonar un don ajeno a la lógica del cálculo.

Iom Kippur es el día del perdón. Es el día imposible. Es el día del perdón imposible. Dice Derrida que el perdón solo perdona lo imperdonable. Pero si es imperdonable, es imposible de ser perdonado. Por eso, el perdón solo vale en tanto perdona lo que nadie perdonaría. Si así no fuese, no tendría el valor fuerte del perdón.

Si a mí me resulta razonable dar el perdón, ya no es perdón, porque lo maticé, lo hice posible. Si me convenzo de que algo es perdonable, entonces no es perdón. Solo aquello que escapa a mi posibilidad real de dar el perdón, o sea, lo imperdonable, es aquello digno de perdonar. Aquello que no sería razonable, aquello que yo daría aun en contra de mí mismo. Por eso, es el perdón imposible, siempre que entendamos que a partir de esa imposibilidad, se produce un cambio, el perdón se vuelve como un horizonte inalcanzable, algo posible y necesario. Como una luna que ilumina la noche. Como una utopía. Se la sabe, por definición, irrealizable, pero en ese acto se vuelve posible en tanto tiñe nuestras acciones cotidianas. Así fue el primer Iom Kippur.

Si Dios entrega sus tablas de la ley y el pueblo las rechaza, estamos en presencia de un acto imperdonable. No se puede rechazar a Dios. Y si Dios además prohíbe adorar ídolos y el pueblo adula a un becerro de oro, lo imperdonable se potencia. Hay un acto de rechazo radical por parte del pueblo, y sin embargo, Dios perdona.

Moisés vuelve a subir y retorna con nuevas tablas para un pueblo que no las quiso. Solo un acto tan imperdonable podía ser perdonado para constituirse, según las fuentes, en el primer Iom Kippur, el día en que Moisés bajó de nuevo con las tablas nuevas. Aquí no hay pacto, ni estrategia, ni conveniencia. No hay economía del perdón.

Perdonar lo perdonable es economía del perdón. Dios podría a esa altura de la Toráh, haberse ya hartado de su pueblo y de sus desaveniencias. Pero en contra de sí mismo, perdonó.

Si yo me arrepiento de todos mis errores y males, y espero el perdón, estoy haciendo economía del perdón: me arrepiento para ser perdonado; o perdono, para generar arrepentimiento.

Pero el perdón es un don, y un don no busca reciprocidad. La reciprocidad también es una relación económica. Derrida recuerda a Jankélévitch y su negativa a perdonar los crímenes de lesa humanidad, en especial en los casos en que el criminal, no lo solicita: “menos aún puede hablarse de perdonar, en este caso, en la medida en que los criminales no han pedido perdón. No reconocieron su culpa y no manifestaron ningún arrepentimiento”. Sin embargo, si sólo perdono a aquel que me lo pide, de nuevo recaigo en una economía del perdón.

Si solo merece el perdón aquel que lo solicita, no es perdón, no es don. Es intercambio. Está muy bien exigir la conciencia del error como un intento primero de disculpa, pero también es importante vislumbrar la conexión entre la lógica del cálculo y los crímenes a los que nos referimos. Los genocidios no son un producto del hombre prehistórico, sino del mismo hombre que con su razón construye la historia.

Perdonar lo imperdonable es salirse de toda esta lógica del intercambio. Es poder pensar de otra manera.

El perdón es gratuito, no busco nada del otro. Es como la amistad, un dar sin pedir nada a cambio. Es como la comunidad, un deber para con la falta del otro. El perdón no es la justicia. Iom Kippur no es una apelación a la justicia, sino a la misericordia.No le pedimos a Dios que sea justo, sino que nos perdone. El perdón posible es cálculo, diría Derrida, incluso cuando el perdón es sincero. Es que no es la sinceridad el tema en Iom Kippur, sino la imposibilidad.

De lo que se trata es de pedir perdón por aquello de lo que yo sé que no puedo arrepentirme. Y en ese acto, algo se rompió."

Dario Sztajnszrajber














Según Derrida el perdón sólo existe ahí donde se perdona lo que es de suyo imperdonable, pues si se perdona lo que es fácil de perdonar el perdón no tiene sentido, no hay ahí ningún dilema ni conflicto, no hay nada que pueda poner en cuestión la legitimidad del perdón, ni tampoco hay algo que le dé un ápice de dignidad a eso que se violentó, ya que el daño es mínimo, reversible en todo e insignificante. Sin embargo, si aquello que hay que perdonar es algo realmente imperdonable, algo en verdad terrible, lo más difícil, lo realmente imposible es el perdón mismo.

Si se perdona lo imposible a cambio del arrepentimiento no hay perdón tampoco; esa es más bien una actitud de agresión pasiva. De venganza victimaria que hace evidente -público, aunque sea sólo para dos- el daño y busca revertirlo encauzándolo hacia la raíz de la injuria.

Hay un halo trágico en todo perdón que efectivamente lo es: porque el perdón tiene que ser, por un lado, gratuito, y, por otro lado, injusto:

Es gratuito porque ahí donde se exige algo, lo que hay es desquite y resentimiento. El perdón tiene que ser otorgado, entregado, tiene que ser un acto de piedad en su sentido griego (anti-cristiano), tiene que ser un ir al otro sin rebajarlo en sus deficiencias, tiene que ser un acto que no pretenda dignificar al caído sino que en-tienda la alteridad, las circunstancias otras que posiblitaron el daño. Como es evidente, el carácter gratuito del perdón necesita ser pedido, todo perdón para realmente serlo tiene que ser entregado y sin reservas, pero siempre a petición: ahí donde no se pide perdón tampoco se puede otorgar, por más que se quiera, y ahí radica su diferencia con el olvido.

Es, además, injusto, porque no hay restitución del orden anterior a la violencia, no hay justicia restaurada, no hay un "como si nada hubiera pasado" y mucho menos hay un "estar a mano", el perdón siempre involucra una relación que no se puede igualar en condiciones: hubo un daño y hay que reconocerlo porque es un daño irreversible, la relación se rompe en los términos en que estaba y, en caso de abrir un nuevo sendero, las condiciones serán siempre determinadas por el factor de que ahí ha habido abuso y dominio. El perdón es siempre en favor de aquel que ha hecho daño y nunca en sentido contrario.

El perdón es siempre imposible, icluso ahí cuando se otorga.

jueves, 15 de enero de 2009

[persephonic]

...persephonic...
under.trashy: Ctónico destino.
teodisea subterránea: under Grund

emergencia fugaz de luz negra.

tierra abierta,
a.

vierta tierra en mí.

yo soy.

regreso

Madre: Hecatech

Dionisos brother soul.


espejos negros. black mirror

das Sein

dasein

Dunkel Mädchen

viernes, 9 de enero de 2009

PJ Harras´s mención honorífica vs mis conclusiones abismáticas

CONCLUSIONES

[La danza del bienaventurado sobre el abismo]

Yo escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable.

Fijaba vértigos.

Arthur Rimbaud

El objetivo central de esta tesis ha sido pensar lo sagrado, la nada, la poesía y el eclipse de lo divino, nos hemos servido de la filosofía de María Zambrano como pretexto para esta labor, en la que lo mismo hemos recurrido a su palabra que a la de los románticos, Rudolph Otto, Hegel, Heidegger y –particularmente- Nietzsche, como los principales interlocutores para su pensamiento en estos temas.

Ahora bien, a modo de conclusión se nos ofrece que para pensar el reino de la nada (el nihilismo como el marco histórico en el que se emplazan estos problemas), y todavía más, para habitarla y reconocerla en el interior de lo humano (la nada en su acepción de padecimiento entrañado), la acción necesaria es despertar y darse cuenta de la pérdida de sentido que tiene lugar tras la muerte de Dios: esto implica que hay que encontrarnos (co-encontrarnos), a partir de lo que hay de común en este momento, es decir, asimilar de manera común la orfandad universal del hombre respecto a lo divino. Porque como ya hemos dicho, si hubiera algo que se debiera hacer colectivamente hoy día, eso habría de ser el reconocimiento de la pérdida del sentido religioso de la vida, o al menos, la desaparición de la confianza como auténtica fe en instancias trascendentes; eso es quizá lo único que queda por hacer en tanto que criaturas abandonadas por un Dios que se ha ido al fondo del abismo.

Pero no confundamos este reconocimiento de una situación comúnmente padecida con la idea de una comunidad que haría de los hombres una fraternidad feliz de huérfanos a pesar de que ha desaparecido el centro de religación que mantenía unido todo. No, no es esto lo que ocurre; si Dios se disuelve no nos queda ya Aquél que mediaba entre las criaturas, y por ende se pierde el lazo que religaba a los hombres entre sí, que reunía armónicamente al hombre con el mundo y las demás cosas entre ellas.

Dicha orfandad nos ubica en un estado de enfrentamiento violento (retorno al momento de Caín y Abel, pero sin un Dios mediador). Además, vamos de nueva cuenta al delirio persecutorio ante la alteridad avasallante del cosmos vacío. Así, el actual co-encontrarse se da como un desencuentro -según el decir coloquial-, y así lo han denunciado los terribles acontecimientos que han tenido lugar en los pasados siglos. No obstante, a pesar de este carácter oscuro, debemos dejar que se oiga con todo su estruendo el habla de la época e ir más de las “habladurías”[1] de la muerte de Dios, y enfrentar de lleno a la nada en el mundo y al interior de lo humano mismo: esto es, alcanzar la orilla ante el abismo en vez de dar vueltas en círculos con tal de no afrontar el horizonte desaparecido frente a nosotros.



[1] Habladurías en el sentido heideggeriano, según lo postulado en El ser y el tiempo, ver §35 Las <>: “Las habladurías son (…) un cerrar. Este cerrar se hace cada vez mayor por el hecho de que en las habladurías se cree haber alcanzado la comprensión de lo hablado “en” el habla, y en virtud de esta creencia estorban toda nueva pregunta y discusión, descartándolas y retardándolas de un modo peculiar”, p. 188.



Porque no son precisamente estos los tiempos de esa luz diáfana y cristalina; no; estos son tiempos más oscuros, ya ni siquiera los tiempos crepusculares del ocaso, esa hora le ha tocado al Romanticismo y al siglo XIX, la época actual es más bien la más oscura noche. Zambrano la denomina noche oscura de lo humano: el momento más negro en la rueda de los tiempos.

Zambrano afirma y nosotros con ella que el proceso de lo divino ha cerrado su ciclo, la divina razón de nuestra tradición occidental llegó a su fin, a su final, y el despliegue se ha cerrado en el mutismo hermético del delirio cultural que hoy día padecemos. Lo divino se ha encerrado de nuevo en ese fondo del que otrora emergió, en tiempos remotos y originarios de lo humano, a saber, lo divino se ha hundido de nuevo en lo sagrado. De ese nacimiento, del amanecer del hombre y de la cultura Zambrano nos dice: “Todo es realidad. En el principio era el delirio visionario del Caos, la ciega noche”[1]. Con ese delirio visionario, Zambrano se refiere al carácter ciego con el que el hombre habitaba lo real en ese surgimiento de lo humano y así nos encontramos nuevamente, tierra adentro en el imperio sagrado de la nada.

Y si enfrentar la nada, el vacío que deja la falta de fundamento firme al interior de la vida, parece una tarea titánica, del mismo tenor se requiere el valor para seguir caminando en las fantasmagorías y los espejismos del desierto, el cuál, por cierto, no sólo causa vértigo frente al horizonte, también da lugar a la apertura de otras posibilidades de comprensión del modo de ser del mundo y del modo de estar en él, pues hace notar que dicha pérdida del lugar antiguamente habitado implica la necesidad de hacernos nuevos caminos, rutas hacia mundos alucinantes, oasis singularísimos entre las dunas uniformes, y así se ha aparecido el arte de los nuevos tiempos, el arte contemporáneo: abierto desde el delirio creador ante el sinsentido. Locura versus voluntad de dominio (que no voluntad de poder), esto es: afirmar el reino absurdo del arte que dejarnos dominar por la política de la violencia y la homogenización anihilante de este mundo.

Por ello remarcamos, la nada nos lleva a trazar nuevos senderos en el bosque de lo humano, aun cuando esta pueda ser (y lo es) una vía oscura: un sendero de alta montaña –como decía Nietzsche-, y así es el descenso a los ínferos de la poesía, pero ahora un hundimiento en poesía vital, en la vida propia como literatura, el pensamiento como tragedia, el ser abierto como poiésis, como poesía pura en acción: acción pura en poesía.



[1] M. Zambrano, El hombre y lo divino, p. 31.

En la poesía que es el lenguaje sagrado que resguarda el misterio, la palabra escondida de lo que el mundo ha de ser mañana y a la posteridad, por eso ocupa un lugar elemental junto con el resto de las artes, porque arte y poesía son paradigma del nuevo horizonte histórico, de este horizonte abierto y aún no dibujado por ningún Dios, ni tan siquiera por el dios venidero o el dios desconocido; ambos siguen ocultos en el seno de la nada sagrada.

Vemos, pues, que este desierto nihilista supone tanto la belleza de la vida en permanente creación como también lo terrible y sublime de la eterna tragedia, porque mientras habitemos el mundo en pleno eclipse de lo divino estaremos condenados a no descansar jamás, obligados a crearnos cada día de nuevo, labor titánica decíamos, labor prometeica, habría que añadir, ya que bien podemos decir que estamos arrojados al destino de Prometeo: sufrimos al igual que él por aventurarnos al desafío de querer ser como dioses, delirio del superhombre, pero a la par carcomidos día a día mirando nuestras pasiones desgarradas desde las entrañas y regenerados con cada nueva aurora. Porque esta poesía reinante en la vida es una condena, y Platón lo sabía bien cuando la obligó a habitar los arrabales del mundo. Seguro que fue por ello que la poesía fue condenada[1], por involucrar necesariamente el devenir destructor de Cronos, la palabra que se las tiene qué ver con el tiempo y su constante vaciamiento.

“La palabra se consume, que se consuma en quien la recibe.”[2] Y así es nuestro ciego andar, nos consumimos actualmente con cada clamo por dar con lo divino ausente, esa es la única trascendencia posible ahora que somos nosotros esa palabra que se ejecuta en la historia demente, divinidad despiadada que tira hacia todos lados, hacia arriba y hacia abajo, en fin: hacia la nada misma, que es el epicentro del Universo; y de esto hay que cuidarnos cuando buscamos nacer como personas, hay que procurar no ser devorados por la historia como los hijos de Cronos en la pintura de Velásquez.



[1] Cf. María Antonia González Valerio, “La poesía condenada”, en Greta Rivara, Vocación por la sombra, pp. 97-107.

[2] María Zambrano, “Apuntes sobre el lenguaje sagrado y las artes”, en Obras reunidas, p. 222.



Lo que nos lleva a ubicar con exactitud aquella alternativa sugerida por Zambrano, despertar la persona en nuestro interior y transformarla en un ser de la aurora, y si corremos con suerte volvernos un bienaventurado, esa versión piadosa del superhombre de Nietzsche. Pues estos seres, ni divinos ni divinizados, sino más bien, criaturas de lo sagrado y de lo divino, creados y creadores por el fondo primordial del ser, pioneros fundadores, visionarios, más bien, de lo que el mundo futuro ha de ser. Y así, el filósofo hará de la palabra un mundo, determinado en sus partes, racionalizado de la raíz a la punta; el poeta, buscará el punto medio entre la construcción y la apertura a nuevas formas de ser, crea y destruye incesantemente, ese es su destino, se crea él, crea su mundo y después desvanece ambas cosas con su nuevo peregrinaje. El místico hará otra cosa, se quedará en el silencio de Dios. La palabra es la carne y el silencio es el espíritu. Nos dice María Zambrano que,

Los bienaventurados nos atraen como un abismo blanco. Están rodando en silencio en una danza que cuando se hace visible es orden, armonía geométrica. Mas de una geometría no inventada, de una geometría dada como en regalo por el señor de los números y de las danzas. La danza de lo acabado de nacer o de lo que no ha nacido todavía, o de lo que nunca nacerá, pero la danza que es danza para siempre.

Porque en efecto, los bienaventurados son la trascendencia más alta de la persona, trascendencia no en sentido trasmundano, sino como un ir más allá de sí mismos mediante la piedad, el trato adecuado con los aspectos divinos y sagrados de la realidad. Si el hombre es en principio una nada, de la cual brota también la primera definición de lo humano mismo, a saber, la piedad: el clamo del hombre solo frente al lo infinito informe del universo.

Hay que decir que esta piedad, que permanece tras la muerte de Dios, consigue funcionar como el motor del bienaventurado, evidentemente no lo hará como una auténtica piedad, en el actual nihilismo no hay dioses auténticos con quienes tratar, pero da origen al movimiento, al viaje, es el punto de partida en el itinerario de ascenso y descenso ante los precipicios del futuro. Y quizá por ello los bienaventurados son gemas en la corona de los seres, pero más que otra cosa, son danzantes que sobrevuelan la noche oscura de lo humano, ya lo decía Nietzsche: “quien no es pájaro no debe hacer su nido sobre abismos”, así lo repite, –a su manera-, María Zambrano con la danza de los bienaventurados: danza de los mundos por nacer, o de los mundos que quizá nunca nacerán, pero danza que es danza para siempre, los pies ligeros de Zaratustra que sobrevuelan y hacen del vacío la morada.


miércoles, 7 de enero de 2009

pagan poiesis


[La realidad originaria del hombre implica un modo de ser que por sí mismo no es algo definido, que no es nada en concreto sino más bien una apertura, una oquedad de ser que por ello requiere la búsqueda de un darse el ser a uno mismo mediante un tránsito por esta nada que nos constituye a nosotros los hombres y al mundo, ser uno poesía viviente, voluntad de poder ejecutada en la carne y el espíritu]

[-]

[
El místico puede servirse del cuerpo sonoro de la acción divina entre todas: a saber, del poetizar; pero sabe que donde realmente es él, es ahí donde desaparece en la vacuidad espiritual de la mudez más completa; en donde el desierto del mundo desprovisto de un telos y él mismo se funden en una unidad dispersa por el todo: el místico y la nada divinizada, manifiesta en este cosmos nihilista, son uno solo; el místico fluye por entre el desierto y él es ese desierto. ]

[escucho a Björk (All neon like) y así me siento, todo en neón, mientras escribo las últimas palabras sobre mi]...fuzzz... [ tesis sobre la nada y el eclipse de lo divino en María Zambrano.]

[interferencias]

lunes, 8 de diciembre de 2008

In Rainbows + (feat) Waltie B.

[Waltie Benji]

"Pienso que la felicidad es la capacidad de poder ignorar una parte de la información (entiéndase información como toda experiencia de sentido) y centrar la atención en aquello que nos produce gozo, placer o alegría. Siguiendo esta lógica, la felicidad implica hacer una selección, casi inconsciente de los saberes a los que prestamos atención y a los que le damos importancia. Por ello pienso que ahora que presumo de ser muy muy féliz, sólo estoy presumiendo de mi ignorancia…."

Marriot PJ Harras










La felicidad es la sensación más difícil de describir con palabras, aunque creo que no se deja apresar tan mal en inmágenes. Quizá por eso el cine ha explotado en buena medida la capacidad de su formato para dar cuenta de este fenómeno tan extraño, se me ocurre que un ejemplo singular es el intro de "Wonder years" con toda la nostalgia familiar y la inocencia escolar de Kevin Arnold rodeado de sus amigos y seres queridos.

Sin duda el formato del súper 8 en la cámara sirve muy bien para esto, porque hace una excelente analogía con la representación psíquica de los momentos en que nos sentimos felices y lo descubrimos con mayor nitidez a la luz de un proyector sobre una páred, aunque esa pared de secuencias hermosas esté en nuestra cabeza y en ningún otro lugar.


Y quizá por ello casi siempre que recordamos la felicidad habida en tiempos pasados algo de ella se nos aparece de nuevo, de manera nebulosa como una proyección de súper 8, sí, pero con algo que remite a ese brutalidad enorme con que noquea toda felicidad, porque cuando ésta aparece con toda su fuerza apenas y da un respiro para que podamos hacer un acto reflexivo, y por eso parece que la intuimos mucho mejor en la memoria que en la piel al momento en que emerge.


Estoy seguro que por eso hay tan pocos libros o novelas que hablen sobre historias felices o sobre la felicidad como tema principal, porque las palabras son demasiado concretas para un sentimiento tan vago y difícil de ubicar.


Quizá es justo por eso que no he escrito la novela de este amor que estoy viviendo, el más grande que he vivido y el lugar del que brota esta felicidad delirante que ha hecho de este año el más feliz de los que tengo memoria, porque es un reto enorme captar cada acontecimiento por pequeño o grande que sea en un texto que le haga justicia al sentimiento que está de fondo.


Afortunadamente hay muchos modos de decir las cosas, lo que se me ocurre de pronto, aunque no tan de pronto, por cierto, es que esta felicidad que actualmente almibara mis días me tiene bastante ciego, y en efecto, difícilmente puedo ver más allá de mis narices, (´cause i can´t see further my own nose at this moment), y justamente se me ocurre que hay cosas que es mejor esbozar y dejarlas así, aludidas, sin querer agotarlas del todo, sino simplemente dejar que fluyan o en todo caso detenerlas en un momento, y sólo por un breve instante para vivirlas a profundidad, antes de irse de bruces contra la vida.


Aunque a veces esta misma ceguera que nos hace gruñir como bestias salvajes endemoniadas en entusiasmo y caprichosa alegría, nos va preparando el camino para ser un corazón desmadrado (ready to be a heartbroken), (ready to the floor), pero inevitablemente, también, nos jala y nos arrastra hacia la grandeza terrible de la belleza y la sublimidad existencial, pero ahí radica parte de la verdadera esencia de la felicidad, en invitarnos a vivir bajo el manto colorido de una ilusión que después recordaremos con nostalgia y hasta con tristeza si se llega a ir, sí, pero sobretodo con agradecimiento.


De momento no encuentro palabras claras que expresen las cosas que he pasado este año gracias a el enamoramiento pixelado en el que vivo ahora. Pero ahí está todo este caudal de emociones. Lo siento en cada cosa que hago, incluso en las conflictivas, y por el momento, aunque no puedo pensarlo bien,

sólo quiero que siga por mucho más tiempo, y que dure tanto como sea necesario, sin importar como termine o incluso haciendo de cuenta que jamás lo hará, viviendo como si las cosas no terminaran nunca, no se extraviaran en los recovecos de la memora o se quemaran como una cinta que arde sobre un proyector a base de rodarla día a día, vez tras vez.



[I don´t wanna be your friend.

I just wanna be your lover. No matter how end it, no matter how started...

Forget about your house of cards...

And I´ll do mine...]

viernes, 14 de marzo de 2008

espectros del video


"video kills the radio stars"

The Buggles

"youtube kills the video stars"

k dasein





El video ha muerto*. Y qué bueno. Aunque al igual que ocurre con Dios, podemos decir aquí que cuando los videos mueren, sufren siempre muchas especies de muerte. Veamos a cuales nos referimos aquí.

28] En primer lugar, hay que pensar que Mtv ha dejado de ser un espacio privilegiado para el video y se ha convertido en reallityshowlandia, y esto ya desde hace muchos años. Tercer espectro de Madonna, like a virgin, like a prayer, like a politician, like a whore, like a mother. Decimo primera muerte. El video pierde terreno frente a otras ficciones más "poderosas". El video es relegado a un plano menor en el espacio televisivo.

13] Los artistas serios dejan de hacer videos oficiales, o bien, nunca los hicieron: Pink Floyd, Beatles, PJ Harvey, Radiohead, etc. En todo caso, los videos no son una parte esencial de su obra, su impacto mediático no ha sustentado su fuerza en los discursos audiovisuales. Aunque aquí es útil señalar que tantos años de producción de "videos oficiales" para las canciones, los videoclips, han dejado mal educada a la población en general, tendemos a asociar la música con "imágenes oficiales" que se correspondan con las formas sonoras. Muerte del video versión dos punto pi,tres punto catorce dieciséis.
Es decir, todavía seguimos esperando los "videos oficiales" de las bandas de rock. Olvidando con ello, que la música no tiene un carácter gráfico en su esencia. Cuarentaydosavo espectro de Michael Jackson bailando Trhiller una vez más.

el nueve] La imágen musical es polisémica, mucho más que la imágen articulada plásticamente - con elementos tridimensionales, planos, colores, volúmenes, etcétera.

3] Ya decía Adorno que la supuesta gama de colores en la música era una mala analogía, que en ningún caso correspondía con los verdaderos elementos esenciales en ella, y no sólo eso, si mal no recuerdo, Adorno también pensaba que cualquier asociación necesaria entre la música y las imágenes concretas era errónea y arbitraria, tales imágenes se encuentran más bien anidadas en el carácter simbólico de la poesía, la palabra poética que acompaña en las canciones a la música. Dicho en otras palabras, las imágenes musicales se esconden en las canciones, o sea, en las palabras, y nunca en los sonidos. Tercer muerte del video. Nunca en un sentido estricto. Muerte número cinco, Chanel no. 5. La música no es plástica, por más que las vanguardias se esmeren en pensarla así. Y digo esto no por contrariar, sino porque es un arte temporal más que plástico, de ahí que su naturaleza sea más bien de carácter no-gráfica. Muerte videográfica número ochenta: Bjork jugando en el set con Michel Gondry y Spike Jonce, a la rueda rueda de San Miguel. No hay una imágen, hay imágenes suscitadas por la apariencialidad evocada en el transcurrir del tiempo al interior de las obras musicales. Asentar la obra en una sola de sus evocaciónes imaginarias es reducir su potencia creadora de imágenes. El video exorciza la obra de su fertilidad, la anula, y lo hace incluso más cuando el video está bien hecho. Todos los fans de los videos de Bjork, por ejemplo, han sido limitados a pensar la obra musical de la islandesa en torno a su discurso gráfico. Tanto que se equipara su inventiva sonora con la inventiva plástica de Michael Gondry. No se piensa la radical diferencia entre el videoclip y la música. Al contrario, se les piensa entrañados hasta la nausea, lo cual, reitero, anula la potencia poética de la música en aras de un "impacto" visual. Avidez de novedades.



2puntotres ] Quizá ello se deba a que tendemos a seguir pensando que la importancia de los videos oficiales radica en la participación del artista en "su" obra musical, desplazada a un plano gráfico. Ejemplo claro de ello son los videos en los que los músicos tratan de jugar un papel en el diseño conceptual de la producción videográfica, los casos de Nine Inch Nils, Bjork, Madonna, Marylin Manson, Beck, Air, por sólo mencionar a algunos casos en que esta mancuerna entre artista y video no sale tan mal lograda. Floria Sigismundi se baña con un patito de hule mientras Manson le talla la espalda cantando canciones de cuna. Es más, donde los artistas se involucraban a tal grado con el video, que éste terminaba siendo - a su parecer - una extensión de su obra musical. O bien, una transcripción del lenguaje sonoro al lenguaje visual.

tres ] Youtube es en buena medida la consagración mediática de aquello que Walter Benjamin vislumbraba en "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica". Las técnicas al servicio de las masas. Donde se puede conseguir una apropiación de los medios. Un terreno ganado ante los discursos hegemónicos. Karen O sodomiza a David Lachapelle, David Bowie -enfundado en un vestido victoriano se muere de asco mientras mira la escena-. Aunque aún no se sepa hacer un uso político de esta teletecnólogía. Y claro, siguiendo a Benjamin, es necesario aclarar que la política efectual en estos medios tendría que ser radicalmente distinta de la "propaganda", la forma de "publicidad" propia de los discursos políticos ordinarios.

8] El creador de la imágen es en cada caso el escucha, el espectador de la música tiene más de creador que el músico. Tom Yorke se besa en la portada de Vogue con Britney Spears, David Cronenberg graba la escena. O sea que en este caso, por el contrario, la expropiación del medio audiovisual es la agencia propicia para acabar con el imperio del "video oficial". En ello radica su politicidad, en el carácter público del espacio.*** La era youtube decanta en eso, la revolución musical real, la polisemia de la música se hace evidente. Muerte menos cero del video. Todo aquel que puede articular gráficamente -audiovisualmente-, su forma de relacionarse con una canción, puede hacer un "video alternativo", que ponga en tela de juicio la oficialidad del "video oficial". La transcripción del modo personal de relacionarse con la música, a un modo audiovisual, es una prueba concisa de que la obra de arte músical no es gráfica y no se corresponde en ninguna medida con aquellas imágenes con que el "artista creador" la asocie. La vida no es un videoclip. La música no podía ser contenida por el videoclip, y un medio como youtube sirve para desarticular la creencia - la moderna superstición- de que la música también es plástica. La música no puede ser plástica porque no está determinada espacialmente, sino temporalmente. La vida no es una canción. No es gráfica, insisto. La vida es una sonata de Chopin. La música es aparencial, da pauta para que se formen imágenes, pero estas imágenes no son ni siquiera una representación auténtica de la forma, de la figura musical, ésta, la verdadera forma y figura de la música, es irrepresentable, tanto como Dios mismo.


** "13 March 2008: film festival

Hello-
First of all, a sincere THANK YOU for the response to Ghosts. We are all amazed at the reaction for what we assumed would be a quiet curiosity in the NIN catalog. My faith in all of you has been restored - let's all go have coffee somewhere (my treat)!

Today we announce the expansion of the Ghosts project into the visual world. This record began as an experiment with us using sound as a means to describe visuals. Early in the project we thought it would be interesting to see what the community could create / collaborate on as a reaction to the music we were making. We wanted to keep the canvas as blank as possible for you, hence the lack of descriptive song titles and the primarily textural artwork and packaging.
So here's the plan: we've teamed up with YouTube to host a "film festival" around Ghosts. The concept is for you to take whatever tracks you feel inspired by from Ghosts and create what you feel should accompany them visually. You will be able to see all of the submissions, and a team of us (including me) will be sorting through them and setting aside ones we feel are exceptional. Eventually (within a couple of months?) we will present a virtual "film festival" with me and some special guests presenting selections of your work.
This isn't a contest and you don't win elaborate prizes - it's meant to be an experiment in collaboration and a chance for us to interact beyond the typical one-way artist-to-fan relationship. We've discussed some interesting ways this could go, including multiple installments of the online "film festivals," to broadcast TV specials, to a one-time live performance of the entire Ghosts record with your visuals involved. It really depends on how this progresses and develops.
We are all very much looking forward to what you come up with, and hope you enjoy the experience. Visit our YouTube channel for information on how to participate.

TR "







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NOTAS:

*Sí, otro muerto famoso en este blog. Un gran muerto más. Mí lectura del mundo es la de lo real como un mundo fantasmático, habitado por sombras y espectros, muy pedroparamiano, con muertos grandes y pequeños, muertos por aquí y muertos por allá. Súmese entonces esta reflexión a mis pensamientos en torno a la muerte de Dios, la muerte del arte, la muerte de la historia, la muerte de la filosofía y porqué no, la muerte de Valentín Elizalde y la de Selena también.

** Tomado de nin.com

*** Aunque claro, se puede discutir aquí quién tiene acceso a este espacio público. Pero ese análisis, político a la vez que estético, requiere de otro espacio, aquí propiamente no cabe.